La Ley de Servicios Profesionales y la Informática

La polémica ley de la que actualmente existe un borrador pero que en próximas fechas debería confirmarse, ha suscitado muchas polémicas. En este artículo trataré de aclarar y de informar, en la medida de lo que conozco, de cómo la LSP (Ley de Servicios Profesionales) nos afecta a la Ingeniería en Informática.

Lo que dice la ley

En esencia la ley dice que se elimina la mayoría de atribuciones profesionales. Esto significa que no hará falta que un ingeniero industrial preste su firma para un proyecto de construir una nave, la de un arquitecto para la construcción de una casa o la de un ingeniero de puentes para construir un puente. Se conservan algunas atribuciones muy específicas pero las más generales se suprimen, entendiéndose que no es necesario ser ingeniero en A para firmar un proyecto A, sino que es suficiente conocer los entresijos de dicho proyecto y tener cierta experiencia.

Esto, que en principio puede sonar muy bárbaro (¡¿ingenieros de montes firmando proyectos de construcción de puentes?!) quizá no lo sea tanto porque se conservan ciertas atribuciones específicas y se eliminan las demás (desconozco qué se conserva y qué se elimina), y la idea es, quizá, noble: reducir la carga burocrática y abaratar costes a la hora de realizar trámites para llevar a cabo obras. De ser así, ojalá no afectara sólo a ingenierías y arquitecturas, sino también a la abogacía y la notaría, ¿verdad?

Cómo nos afecta a los Ingenieros en Informática

En dicho escrito se establece que los profesionales de la informática podemos seguir con la nomenclatura de “Ingenieros”, si bien no se nos incluye en el reglamento que se establece para las demás ingenierías. Y aquí está la enjundia del asunto, amigos, en que no estamos con las ingenierías mayores, con casta y solera. Y de lo malo podemos darnos con un canto en los dientes: otras ingenierías nuevas han perdido hasta el trato de ingenierías…

¿De dónde viene todo esto?

De la “Ley Guerra” de 1986, llamada así por ser establecida por el entonces ministro Alfonso Guerra. Dicha ley regulaba las competencias de las distintas ingenierías; la Ingeniería Informática no existía aún en España, los pocos profesionales del sector no estaban aún organizados y por tanto no levantaron la mano para hacerse oír.

Por aquél entonces se estableció la regularización, mientras que ahora se trata de hacer lo contrario: des-regularización de atribuciones.

¿Cuál es el verdadero problema?

El problema real está en el hecho de que no se nos trate como a las demás ingenierías, en el hecho de que seamos tratados como una ingeniería “menor”. Actualmente este es el problema, dado que la desregularización de las atribuciones en principio no nos afecta en absoluto. Sin embargo, esta situación actual abre las puertas a muchos problemas futuros:

  • Si en el futuro vuelven las tornas y se decide re-regularizar las atribuciones (ya se hizo y probablemente se vuelva a hacer), nosotros que no estamos en el saco nos quedaremos fuera, y posibles atribuciones como por ejemplo Seguridad Informática, Criptografía o Gestión de Proyectos quedarán fuera de nuestras manos y pasarán a estar controladas por ingenieros industriales o de telecomunicación (sigh). Dado que nosotros no nos metemos a construir puentes pues pueden imaginarse lo que significa dejar en manos de personal no cualificado tareas de tamaña relevancia.
  • El hecho de estar menospreciados de una u otra manera afectará a que muchos futuros profesionales se decidan por otros estudios más prestigiosos, tendremos una fuga de cerebros en nuestro sector y dado que el área de las tecnologías es posiblemente el área con mayor futuro en España y en el mundo sería una pérdida irreparable para el país y para el avance de nuestra sociedad global.
  • Trato, respeto, igualdad… esas cosas básicas que se presuponen a todo individuo y a las que a veces hay que apelar para que te escuchen…

¿Quién es el malo de la película?

Esta ley empezó a barruntarse en el anterior gobierno socialista, y tiene su continuidad en el actual gobierno popular. Como he señalado antes, la ley no es ni buena ni mala, eso el tiempo lo dirá y el caso es más complejo de lo que parece. El asunto está en que nosotros nos quedamos fuera, y España no puede dar la espalda a más de 150.000 profesionales punteros en hacer avanzar al país. Para que se hagan una idea, los ingenieros de minas, que sí están en el grupo de los Elegidos, no pasan de 5.000.

De hecho hay políticos socialistas, de UPyD y populares que nos apoyan, comprenden la situación e incluso comprenden el escarnio que el actual escrito nos supone.

El verdadero problema está en los tecnócratas, los lobbys de poder que se encuentran apoltronados en los puestos relevantes de la Administración y no dan su brazo a torcer. Son éstos los que tienen la influencia para aconsejar y decidir el escrito final y que no quieren que nadie les quite su jugoso pastel. Estos lobbies están conformados por ingenieros industriales, de caminos, de telecomunicación… que dicen que estos chicos de los ordenadores no tienen nada que hacer, no son ingenieros y que cualquiera puede desempeñar su trabajo.

Dado que la labor desempeñada por la Ingeniería en Informática se encuentra fuertemente regida por procedimientos ingenieriles heredados y adaptados de otras ingenierías y no se trata de procedimientos científicos o artísticos, creemos firmemente (y así los planes de estudios lo estipulan) que somos tan ingenieros como otro cualquiera.

¿Qué es lo que queremos, entonces?

Que se nos trate como a las demás ingenierías. Ni más, ni tampoco menos. Queremos estar donde el resto de las ingenierías estén.

¿Qué podemos hacer?

Difundir el mensaje. Poner en conocimiento de todos los profesionales de la Ingeniería en Informática que esto es un problema que nos afecta a todos; que no nos va a quitar el plato de lentejas de cada día, pero que podemos perder una oportunidad CLAVE para futuras decisiones que atañen a nuestro sector y que nos competen, por simple y llana justicia.

Por encima de nosotros están los Colegios de Informática y distintas asociaciones y grupos de presión que tratan de hablar con políticos, difundir el mensaje y conseguir apoyos; la barrera principal no obstante radica en los lobbys que antes mencionaba.

Conclusión

En próximas fechas el escrito dejará de ser un borrador para convertirse en ley. El grupo socialista trató de confirmar el escrito la pasada legislatura, pero a última hora se echó atrás dado el bajo consenso y nuestras protestas en la calle. Así que lo dejó para el siguiente Gobierno y se quitó el marrón de encima. Ahora toca decidir, y ahora es cuando nos la jugamos.

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Licencias para procrear

Uno va llegando a una edad en la que se plantea ciertas cosas que suceden a su alrededor; amigos que se casan, primos y hermanos que tienen hijos… y con una cierta perspectiva me ha dado por reflexionar un poco sobre todo esto. Empezando por el tema de los hijos y terminando por el modo en que planteamos nuestras vidas.

Así que, la primera pregunta que me viene a la mente es: ¿por qué hoy día la gente tiene hijos?

Y se me ocurren varias posibles respuestas: por el bullicio y la alegría que hay en una casa con pequeñajos, la ilusión que siembran, la satisfacción que puede proporcionarnos el generar vida… por otro lado, creo que hay gente que tiene hijos porque es lo que toca o para romper con la rutina de pareja. Cuando digo que es lo que toca me refiero a que es lo que la sociedad o la publicidad nos impone; cuando digo romper la rutina de pareja creo que hay parejas que llegan a una monotonía tal que necesitan hacer algo para reconducir su futuro como tal pareja.

Ojo, no estoy criticando en absoluto ninguna decisión; únicamente pretendo reflexionar y tratar de entender por qué las personas hacen lo que hacen.

Hace años, las razones por las cuales se tenían hijos eran bien diferentes, a saber: tener más mano de obra para trabajar el campo, perpetuar un apellido, ser más poderoso… Tener una prole mayor significaba tener más gente para ir a una posible guerra, lo cual aumentaba el poder del individuo, de su tribu y de su pueblo.

Si no me equivoco en mis reflexiones, parece que las causas de ayer son muy diferentes a las causas de hoy. No menos han cambiado nuestras costumbres con respecto a nuestros mayores: si bien ayer los hijos cuidaban a sus padres en casa y les acompañaban hasta el lecho de muerte, hoy en día nos desentendemos de ellos y los empuntamos a una residencia, para que no incordien, porque tenemos una vida muy estresada y ocupada. Tanto, que no tenemos tiempo para cuidar de aquellos seres que nos dieron la vida.

Nuevamente, esto es un hecho, no pretendo criticar. Bueno, ahora un poquito sí.

Personalmente, y de forma muy egoísta, si mis hijos me van a dar la patada y me van a mandar a una residencia, ¿qué interés puedo tener en procrear? Ahora mismo, a mis veintiocho no tengo una especial ilusión en perpetuar un apellido que está más repetido que los garbanzos en un cocido, tampoco me apasiona el bullicio de unos renacuajos correteando por el pasillo… lo cual me lleva a pensar si soy un ser raro u horrible por no querer tener hijos. Me gusta la tranquilidad y el silencio de mi casa, y cuando visito a mi hermana me alegra ver a mis sobrinas y jugar con ellas, pero también me agotan… Pero claro: ¿y si luego me arrepiento y es demasiado tarde?

Por otra parte, pienso que dado que los valores y las razones por las cuales la gente tiene hijos han cambiado, sería mucho más interesante la adopción. Cumple con todos los requisitos arriba expuestos, ahorra a la mujer el duro trago del embarazo y además saca de la miseria a un pobre ser que ninguna culpa tiene de haber nacido en donde le ha tocado.

Finalmente está otra cuestión: en ocasiones nos escandalizamos con noticias de padres que han matado a su bebé a palos, o vemos hijos viviendo en la miseria por culpa de padres drogadictos, o irresponsables. Esto realmente me desquicia: es muy injusto que haya buenas personas que desean tener hijos con todas sus fuerzas y no puedan tenerlos por problemas de fertilidad, económicos o de otra índole, homosexuales con problemas para adoptar por el mero hecho de ser homosexuales (sin atender a su estado psíquico y social, y ahora explicaré por qué digo esto) y sin embargo haya engendros hijos de mala madre que matan a sus bebés o los abandonan en contenedores (aquí pretendía llegar).

Así que mi propuesta final es: aunque suene muy fuerte, deberían inyectarnos a todos en la pubertad un suero esterilizante, de manera que en prinicipio todos fuéramos estériles y para poder tener hijos tuviéramos que aprobar un carnet (como el de conducir), tras el cual nos inyectaran nuevamente otro suero que nos devolviera la fecundidad. Lógicamente esto no existe y es una tontería, pero no me digáis que no tiene sentido. Nos ahorraríamos muchos disgustos, muchos hijos de la pobreza, que deriva en delincuencia, en violencia y en todo lo demás, y además mejoraríamos la especie dado que erradicaríamos la existencia de esos sub-seres que maltratan a sus pequeños. La idea me causa terror, pero a la vez tiene algo de sentido, ¿no?

Breve sátira

En ocasiones ocurre,
que quien más habla
más le valdría callar,
pues si por delante de un espejo pasara
del espanto que el reflejo le causara
más no se volvería a mirar.

Pues aquellos que murmuran
con tono de burla y sorna
son los que luego se abruman
al ver en el suelo su sombra.

¡Más les valiera callarse,
y así no quedar en evidencia
pues si uno empezara a hablar…
no tendría clemencia!

La huelga general no es la solución

Mañana hay huelga general en España. Y yo no la voy a secundar. Y no será porque no piense que las cosas están rematadamente mal, que este Gobierno no ha hecho más que mentir, que estoy harto de Europa y de la Merkel, de la prima de riesgo y de la madre que los parió a todos.

Si no voy a secundar la huelga es porque pienso que hay otras formas de luchar más eficientes y más efectivas. Ocurre como con las medidas de la Merkel: ella tiene unas ideas, seguramente haya aproximaciones mejores para el problema de la crisis. No creo que (tratar de) paralizar un país sea la solución a nuestros problemas, sino más bien al contrario.

Si echamos la vista atrás, veremos que ninguna huelga general en los últimos 20 años ha solucionado absolutamente nada. Incluso las masivas manifestaciones contra la guerra de Iraq parecieron importarle muy poco a José María Aznar, presidente en aquél momento. ¿Por qué?

Bueno, yo tengo mi propia hipótesis sobre el tema, y es la siguiente: cuando se organiza una huelga para mejorar las condiciones salariales de los empleados de una empresa y se paraliza dicha empresa, el negocio corre el serio riesgo de ir a la quiebra si la situación no se soluciona. Dichas huelgas duran días, e incluso semanas, hasta que se llega a un acuerdo. Esas huelgas son efectivas, porque el presidente de turno de la compañía trata de llegar a un acuerdo para seguir generando riqueza.

Cuando se convoca una huelga general y se paraliza un país, únicamente nos podemos permitir hacerlo por un día, porque si no las consecuencias para el país serían muy graves. Con eso no se llega a nada. No se convence a nadie. No son patentes y visibles las consecuencias de dicha huelga. Por otro lado, en un país, al contrario que en una empresa, no hay jefes que revisen las cuentas y que se jueguen sus propias lentejas si no se soluciona la papeleta. Cuando hablamos de un país estamos hablando de jugarnos nuestro propio pellejo: nosotros somos nuestros propios jefes. En mi opinión, una huelga general es tirar piedras contra nuestro propio tejado.

Además, una huelga general es una demostración de fuerza de los sindicatos y del partido de la oposición. Una mera manipulación para que la gente haga algo porque ellos lo dicen. También del gobierno, manipulando las cifras de seguimiento de la huelga. Al final, todo se convierte en un juego divertido para pocos (ellos) y nada divertido para el resto. Y desde luego, me hace sonreír con ironía los que apoyan esta huelga y cuando gobernaba el PSOE miraban para otro lado: hipocresía, demagogia, manipulación. A mí no me la dais, muchachos.

En mi caso, trabajo en una empresa pequeña, con poco más de una decena de empleados. En el último año, hemos aumentado un 30% nuestra plantilla. Si acudo a la huelga, ¿qué flaco favor hago a una empresa que ha hecho un gran esfuerzo por paliar la crisis y contratar a más gente? ¿a quién pretendo hacer daño? ¿al Gobierno? ¡venga ya! El Gobierno va a pasar totalmente de esta huelga, ya lo dijo hace mucho tiempo Rajoy. Y no, amigos, yo voy a trabajar porque me da la gana, nadie me ha coartado para que no acuda a la huelga o me ha amenazado con despedirme si lo hago.

Una cosa quiero que quede clara con todo esto: no digo que no haya que luchar por unos principios, un bienestar social y unos derechos que ha costado muchos años y mucha sangre conseguir; eso bajo ningún concepto. Las mentes ignorantes son las que están adormiladas y adoctrinadas; las mentes rebeldes son las que cambian el mundo. No, lo único que digo es que esta no es la forma correcta. Deberíamos devanarnos los sesos para pensar en algo más inteligente para cambiar el país para mejor amonestando al mismo tiempo a nuestros políticos cuando no estamos de acuerdo con lo que están haciendo. Tan sólo digo eso.

Finalmente, cada uno es muy libre de acudir o no acudir a la huelga, y todo aquél que constriña dicho derecho, tanto por obligar a acudir como por obligar a trabajar, debería ser penado a no vivir en sociedad.

Personalmente pienso y espero que la huelga general de mañana sea un fracaso más, afortunadamente, y habrá gente que se dará cuenta de que tratar de paralizar un país es una locura que solamente puede hacernos daño a nosotros mismos.

Mi opinión es: manifiéstate, quéjate, sílbales, no les votes; pero vete a trabajar, cumple con tu obligación. Al menos si eres un patriota, si amas a tu país. Para mí un patriota no es un gilipollas besando una bandera, es una persona que lucha porque sus hijos, los de sus vecinos y los de sus enemigos crezcan libres. Buenas noches a todos, y buena suerte.

Estamos hasta los huevos

Se veía venir. Sólo era cuestión de tiempo. No podía ser que con toda la que está cayendo de paro, crisis económica, corrupción, mentiras y capitalismo brutal la gente no se echara a la calle. Ya estábamos tardando. Más vale tarde que nunca, ¿verdad? Un año después de que franceses e ingleses hicieran lo propio, ya era el turno de los jóvenes españoles.

Y no me extraña. Mañana hay elecciones y el panorama que se presenta es desolador: dos partidos que prometen preocuparse por los españoles pero que en cuanto te despistas ya están a la gresca el uno con el otro, como los hermanos cuando no les miran sus padres. No saben más que criticarse en lugar de ocuparse realmente de los problemas del país, de colaborar, de pensar en ideas… ¡pero cómo va a pensar esta gente, por el amor de Dios! Si precisamente se meten en política para no tener que pensar. Siempre fui de la opinión de que un buen profesional, del sector que sea, nunca se metería en política. Aquél arquitecto, abogado, constructor o empresario que se mete en política es porque no es buen arquitecto, abogado, constructor o empresario y busca la política como forma de ganarse las lentejas. Un inútil, vaya. Siempre hay excepciones, como el entrañable Punset, pero aquellos eran otros tiempos. Eran los albores de la democracia, la gente estaba ilusionada con algo tan bonito como el derecho, el poder de decidir su propio futuro, sus propios gobernantes. Sonaba como algo maravilloso.

Pero el ser humano es ruin y villano, y con el tiempo se corrompe. Volvemos a cometer los mismos errores, nuestro oscuro pasajero nos guía por la senda de la corrupción, la avaricia y el egoísmo, y nos dejamos llevar. Está en nuestra naturaleza, la historia nos demuestra una y otra vez que aprendemos a base de golpes, pero encima es que aprendemos poco y despacio. Cualquiera diría que somos una raza inteligente. Tampoco parece que hayamos avanzado mucho desde que nos dio por bajar de los árboles.

Y sin embargo, en ocasiones el ser humano puede ser realmente maravilloso. Me emociona ver lo que ha ocurrido esta semana de forma espontánea, apolítica y agnóstica en todas las ciudades españolas. No importan izquierdas ni derechas, no importan católicos o budistas, no importan madridistas o barcelonistas, carne o pescao, playa o montaña.

Se trata de democracia, señores. Democracia: esa pobre mujer ultrajada, maltratada, arrinconada en una esquina, con las manos cubriéndose los ojos. Ella es todo berrinche, todo vergüenza, es una puta violada.

Esto es lo que hay, amigos. El poder económico domina el mundo, los bancos manejan a los gobiernos cuales marionetas, y los gobiernos hacen lo propio con nosotros. Es decir, en la cadena alimenticia a nosotros nos da por culo todo Dios. Pero sí que es verdad que algo ha cambiado con respecto a otras épocas. Un detalle bastante importante que conviene tener muy en cuenta: ahora tenemos educación, tenemos cultura y tenemos más juicio. Ya no somos los pobres analfabetos a los que se puede engañar y manipular cuales corderos. Es por esto que ahora cuanto más presionas a una sociedad, antes o después se rebela.

Por eso la educación es fundamental, por eso es tan importante que la gente estudie y se enriquezca mentalmente. Ya no para que no te engañen en la tienda, como nos decían nuestros padres cuando éramos pequeños, sino para que no te engañen en la vida. Ésta es, señores, nuestra mejor arma. Y diré más: por eso es tan valioso Internet, y por eso es tan importante cuidarlo, mimarlo y mantenerlo por siempre como lo que es hoy en día: la anarquía absoluta, la libertad de contenidos, la información sin fronteras, la comunicación entre personas. Éste es nuestro nicho de poder, porque los banqueros y los poderosos no pueden controlarlo.

Así que mañana iremos a votar, porque amamos a nuestra ausente democracia; pero votaremos por un cambio, lucharemos por un cambio profundo en la sociedad. Pero un cambio de verdad. Un cambio de concepto, no de forma. Un cambio de raíz, no superficial. No es imposible, mirad lo que está ocurriendo en Oriente Medio. Tenemos el germen, sólo hay que dejarlo crecer y entonces se puede convertir en algo imparable, quién sabe. Quiero pensar que sí.

Señores políticos: no miren para otro lado con lo que ha pasado durante esta semana. Analicen el por qué y reflexionen. Es tiempo de que piensen en el pueblo. Es tiempo de que se preocupen por su gente, de que sean conscientes de la enorme responsabilidad que tienen entre manos. Pueden hacerlo mejor o peor, pero al menos sean honestos y honrados. Ya está bien de corrupción. Ya está bien de mentiras. Estamos hasta los huevos.

Toros y cabestros

Sobre el asunto este de los toros, los encierros, las corridas y la fiesta nacional nunca me ha gustado pronuciarme ni a favor ni en contra, porque tengo dos opiniones contrarias y ninguna de las dos tiene más fuerza que la otra, con lo cual cuando alguien me habla sobre una u otra opinión yo siempre tengo respuesta para complacerle.

A favor…

Digamos que es una tradición de muchos años, que da de comer a mucha gente y que, de algún modo sí se ensalza la figura del toro; figura que, junto con el caballo, ha sido probablemente la más representada en las obras de arte de este país. Además de que el toro que es indultado se da la vida padre, que ya quisiera yo.

Por otro lado todos los animales que comemos diariamente mueren más o menos salvajemente en los mataderos, y si no sólo tenemos que visitar alguno. Y nadie se queja por ello cuando come un buen chuletón de ternera. A mí de pequeño me daba mucha pena oír cómo chillaba el cerdo de la matanza cuando le clavaban el cuchillo en la garganta, pero bien que luego me comía los chorizos, los jamones, el lomo y todo lo demás.

Hay quien entiende esto del toreo como un arte; supongo que eso del enfrentamiento del hombre contra el toro tiene su aquél, la valentía y todo lo demás. No sé, a mí particularmente nunca me gustaron los toros, me pareció un espectáculo aburrido donde los haya, pero si alguien lo entiende como algo artístico, pues sea.

… y en contra

Sin embargo, no puedo evitar señalar que es un poco macabro que en estos días todavía sigamos haciendo sufrir animales por las buenas; cojones tiene la cosa que para enaltecer a un animal haya que torturarlo hasta la muerte, y volviendo al tema de las tradiciones, que me den un buen vino de Ribera de Duero.

Además, quitando los concursos de cortes, donde no se daña al toro y donde realmente considero que se enfrenta el hombre al toro en igualdad de condiciones, en la mayoría de las fiestas populares y corridas se maltrata al animal de forma salvaje y desproporcionada.

Tampoco me parece correcto comparar la muerte de un animal del que luego nos vamos a alimentar con la muerte de un animal para satisfacer el divertimento psicópata y macabro de más de uno; que no nos demos cuenta de ello porque lo tenemos tan asumido en nuestra vida diaria como el alcohol o el tabaco no significa que no sea así.

¿Conclusiones?

Mi conclusión es que no tengo conclusión. Que si no hay acuerdo unánime sobre qué habría que hacer al respecto creo que lo mejor es dejar las cosas como están y no tocar la moral al personal. Opino que está muy bien que haya gente que luche por abolir esta tradición tan arraigada en nuestro país, que haya gente que esté ojo avizor con el trato que se da a los animales y ponga voz y denuncia a todas las injusticias que se hacen en este país. Creo que es necesario y su falta de estas opiniones sería síntoma inequívoco de una democracia enferma.

Al final, si no hay consenso, dejemos actuar al tiempo; en el Imperio Romano la gente iba a ver cómo los gladiadores morían en un circo, luchando contra otras personas o animales; si ahora en los circos hay payasos y funambulistas es todo lo que hemos ganado; creo que, con el tiempo, esta forma de diversión irá decayendo y quedándose en el olvido, y quién sabe, quizá dentro de unos años en las plazas de toros haya… espectáculos de magia.

De artistas, cantantes y cantamañanas

La última polémica de este Gobierno que tantas polémicas suscita en la Red y tantas líneas me permite rellenar en este blog (gracias, Presi), está en los derechos de autor e Internet. Bueno, no es la última ya que está el caso Haidar al que quizá dedique otras cuantas líneas, pero hoy hay otros pitos que tocar.

Al margen de manifestaciones, gente en la calle, un sinfín de blogs y portales publicando un manifiesto al cual apoyo y demás escándalos, fue realmente impresionante ver a una pandilla de vagos de abrigo de bisón y chalé en la Moraleja diciendo que “se mueren de hambre”. Con la que está cayendo. Familias en paro, hipotecas, créditos, deudas, EREs y demás temario y cuatro muerdealmohadas se quejan de que “se mueren de hambre”… escuece sólo oirlo.

Quizá es que cuando se lleva un modelo de vida en el cual los lujos están a la orden del día, ir al spá, a la sauna, bañarse en la piscina, tomar baños de rayos UVA y daiquiris varios, resulta que cuando vienen mal dadas y hay que comprar yogures de Hacendado jode un montón. Yo les comprendo, señores “artistas”, su “arte” vale mucho, mucho más que los cuadros de Picasso, Van Gogh, Goya o Sorolla. Ellos no cobrando por cada foto que aparece en los libros de arte, ni por los muchos cuadros que se han inspirado en aquellas magistrales obras, pero es que no les llegan a ustedes ni a la suela de los zapatos; donde esté un “uyuy mi gato hace uyuyuyuyuyy” de Rosario Flores que se quite Dalí, Mozart y la Filarmónica de Berlín.

De hecho, deberían patentar dichas expresiones y de este modo, cada vez que alguien diga “uyuyuy”, “depende” o “tengo el corazón partío” les pague a ustedes un plus. Qué coño, deberíamos pagarles un plus en cualquier caso, porque aunque no lo digamos, seguro que lo hemos pensado, que la gente es mú mala. Cada vez que un grupo componga una sola canción en la que algún acorde recuerde a alguna tonadilla de Bunbury, debería pagarle a éste un… un momento, no, bueno, esto mejor no, que Bunbury ya tiene sus propias fuentes de inspiración, perdone usted, Enrique.

El caso de Bunbury me jode profundamente, porque todavía recuerdo oírle aquello de “la piratería y las descargas no acabarán nunca con la música; acabarán con la industria discográfica, que es muy distinto; pero puede retornarse a algo como lo que ocurría con los juglares en la Edad Media, a la música en vivo, que al fin y al cabo es la música de verdad, y es donde de verdad se ve si un músico vale o no vale”. No voy a citar la fuente porque la desconozco, y este texto no es exactamente como lo dijo, pero les puedo asegurar que dijo semejante belleza. Y ahora apoya a sus coleguis de compaña. No sé si es por apoyar a un amigo en estos duros momentos de profunda demagogia (artistas comunistas reconvertidos al más puro capitalismo-socialismo) o es que este tipo es un redomado hipócrita. De verdad que me jode hacer una crítica tan insultante de alguien a quien admiro musicalmente, pero es que lo que no está bien, no está bien. Y hay mucho músico por ahí que ante su público dice una cosa y luego actúa de forma muy diferente.

Pero vamos al meollo, porque al final se está consiguiendo lo que todo político desea, ya veo a ZP y a Rajoy frotándose las manos: que la sociedad se enfrente entre sí. Cuando a un hombre lo presionan, éste se rebela, y no dudo que los artistas estén presionados, en ningún modo. La puta demagogia que vivimos día a día hace que las víctimas de nuestras preocupaciones seamos nosotros mismos, o nuestro prójimo si se me entiende mejor, y nos demos de hostias en cruel guerra civil en lugar de buscar a los auténticos responsables: políticos y empresarios capitalistas que se forran a costa del talento de otros.

Y lo que ocurre es que Internet (de momento y gracias a Dios) es libre de todo esto. Internet nos hará libres, muchachos. Internet no entiende de capitalismos, demagogias y otra cosa que no sea libertad de expresión. Por ello Internet les toca tanto la moral a esos empresarios de Montecristo en ristre y Longines en muñeca. Y la consecuencia de nuestra rebelación, de nuestra lucha por la libertad la pagaremos nosotros, en forma de cánones y leyes que se basan en dar leña al ciudadano y limitar su libre albedrío.

Que no, señora Sinde, que no voy a ir a ver ni una puñetera bazofia que se llama cine español en el cual sólo se ven tetas y culos sin argumento y sin sentido, que no quiero ver esa porquería ni gratis, películas subvencionadas que en el mejor de los casos han llegado a las carteleras y en el peor de los casos no han llegado ni a rodarse (¿dónde está la pasta de la subvención, entonces?); esto ocurre por vivir en un país en el que se premia la imbecilidad en lugar de la excelencia; hártense a Goyas hasta que les salgan por las orejas, otórgense premios los unos a los otros, cuélguense medallas, métanselas por donde les quepan. Ahora bien, no nos tomen por idiotas, joder.