Cómo conseguir realizar tus metas (IV y final)

El enfoque vertical

Como hace bastante que presentamos este enfoque y todavía no habíamos vuelto a ello, vamos a recordar brevemente en qué consistía el enfoque vertical: se trata de cómo enfocar un proyecto dado, desde su concepción a su culminación.

El enfoque vertical consiste en cómo mantener un proyecto bajo control, identificar una solución o asegurar que se han determinado todos los pasos correctos. ¿Y cómo lograrlo? Pues como suele ocurrir… de la forma más natural, que curiosamente es la menos frecuente.

Nuestro cerebro funciona de la siguiente forma:

  1. Define propósito y principios: primero el qué y el porqué.
  2. Visualiza el resultado: ¿a dónde pretendes llegar?
  3. Brainstorming: Ahora piensa en qué cosas tienen que suceder para llegar a tu meta.
  4. Organiza: De lo que has pensado, ¿qué sirve y qué no?
  5. Identifica las siguientes acciones: de lo que sirve, ¿en qué orden?

Mejor que ponerte directamente a hacer, piensa primero qué hacer y cómo lo vas a hacer. ¿Cómo organizarías una fiesta? Si te gusta la cocina, ¿cómo prepararías tu receta favorita? La clave está en definir el objetivo, visualizar el resultado, verte a tí mismo realizando el proyecto, porque así es más sencillo decidir cuáles son los pasos que te llevarán al éxito y qué descartar.

Lo más importante es empezar bien desde el principio: definir el qué y el porqué: define en qué consiste el éxito del proyecto, clarifica el objetivo, crea criterios de decisión. Si estás trabajando en equipo entonces motiva, y expande opciones. Para esto último es muy útil el brainstorming.

Lo mejor para tener una buena idea es tener muchas ideas, y nada hay más peligroso que una idea cuando es la única que tenemos.

Cuando utilices brainstorming, ten en cuenta lo siguiente:

  • No juzgues, retes, evalúes o critiques.
  • Busca cantidad, no calidad.
  • Deja el análisis y la organización para otro momento.

La importancia de la carga cognitiva

Un detalle muy importante cuando estés trabajando en tus proyectos es utilizar carga cognitiva. Esto es: utiliza algo físico que te agarre a la idea y que no permita que te desconcentres. Cuando estás pensando en un proyecto, el cerebro tiende a desconcentrarse a los 60 segundos. Es por ello que jugamos con una pelota, paseamos por la habitación, pintamos en un papel… todos ellos son signos para indicar a nuestro cerebro que se mantenga trabajando en ello y no se desvíe. Intenta pensar en algo cruzado de brazos, sentado quieto y mirando al techo; verás que te costará bastante más concentrarte y no cambiar a otra cosa.

Un consejo: utiliza boli y papel para escribir todo lo que se te ocurra. No importa que sean palabra sueltas, esquemas, flechas, tachones, dibujos… lo importante es tener un ancla para tu cerebro que lo mantenga trabajando en la idea. Sugiero boli y papel, pero puede ser lápiz, puede ser el ordenador o puede ser dibujar con un palo en la arena. Lo importante es utilizar carga cognitiva, algo que nos mantenga agarrados a la idea.

Organiza tus ideas

Una vez tienes todas las ideas delante de tí, identifica relaciones naturales y de estructura:

  • ¿Qué cosas deben ocurrir para obtener el resultado final?
  • ¿En qué orden?
  • ¿Cuál es el elemento más importante para asegurar el éxito?

Una vez hecho esto, decide los siguientes pasos. Defínelos hasta el más mínimo detalle, escríbelos y asegúrate de que no olvidas nada. Una pregunta: ¿quién lo va a hacer? Si no eres tú, añade las acciones pertinentes a la lista de En Espera.

Si no tienes claras las siguientes acciones, vuelve atrás, reorganiza, nuevo brainstorming, hasta que veas claros los siguientes pasos. Éstos deberían acabar surgiendo de forma natural. Tómate tu tiempo.

Algunos consejos finales

Vamos a hablar un poco del entorno de trabajo.

Lo primero es que tu entorno de trabajo no debería ser compartido, porque lo que para tí está bien para otra persona no tiene por qué ser adecuado.

Ten todo lo que necesitas al alcance de la mano. Fíjate que si compartes tu entorno de trabajo esto se complica, porque las cosas que necesitas tú probablemente no son las que necesita otro. No compartas tus herramientas: que no te ocurra que cuando vas a necesitar algo no lo encuentres donde debería estar. Esto parece muy riguroso, pero si has leído hasta aquí atentamente entenderás por qué esto es importante.

Antes de ponerte a la tarea, piensa en todas las cosas o recados que tengas pendientes y hazlos ya, antes de ponerte a trabajar. O bien planifica y calendariza claramente cuándo lo vas a hacer. Cinco minutos pueden salvarte una sesión en la que constantemente te distraes por hacer cosas pendientes más urgentes, o que aunque esas cosas no sean urgentes realmente te distraigan porque te ronden la mente en el momento menos oportuno.

 

Y esto es todo. Espero que hayáis encontrado interesante esta serie de artículos. Si os animáis a leer el libro ya sabéis dónde encontrarlo. He tratado de resaltar lo más importante, pero probablemente me haya dejado cosas y seguramente algunas cosas de las que he contado carecen de interés para otros, aunque para mí sí lo tengan. Al final lo importante es interpretar, reflexionar, juzgar y adaptar el conocimiento que recibimos a nuestras necesidades, para aplicarlos de la forma más cómoda para cada uno. Muchas gracias por los comentarios recibidos y si tenéis alguna duda más será un placer para mí atender vuestras dudas, espero saber resolverlas.


Fuente:
David Allen, Getting Things Done

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