Ataduras

La semana pasada hablaba de que las razones por las cuales hoy día se tienen niños son muy diferentes a las razones por las que nuestros antepasados los tenían. De suerte que considero hoy en día tener descendencia algo así como una atadura, por lo menos en mi caso.

Los niños se deberían tener por ilusión, porque uno realmente desea eso; tenerlos porque sí, porque “es lo que toca”, por seguir la corriente a la sociedad no es más que una atadura. En mi caso, además, tampoco estoy seguro de querer traer al mundo a una criatura con el mundo que estamos dejando. Sí, vivimos mejor que nuestros padres y nuestros abuelos en unos aspectos… pero peor en otros. No tengo claro que el progreso neto sea mayor que cero.

Hoy en día construimos demasiadas ataduras a nuestro alrededor, guiados por un consumismo compulsivo y autodestructivo: niños, coches, tecnología, viviendas… Muchas veces adquirimos estos bienes sin pensar en los costes que acarrean: educación, gasolina, mantenimiento y licencias, hipoteca… simplemente nos subimos al carro del consumismo por seguir la corriente a la sociedad en la que vivimos. Queremos tener el último smartphone porque es lo que tienen los demás, cómo no vamos a tenerlo y ser algo así como… los bichos raros del grupo; lo mismo con las redes sociales; todavía recuerdo cuando utilizaba Messenger para quedar con mis amigos un sábado por la noche, y no hace tanto de eso. Al principio fui muy reacio a abrir una cuenta en Facebook, y aguanté bastante, pero al final sucumbí y ahora soy de los que más tonterías publica en su muro a diario. Twitter todavía no me ha calado hondo, pero todo se andará.

Al final, cuando uno se para a pensar se da cuenta de que ninguna de esas cosas son imprescindibles para vivir, ni siquiera son caprichos que hayamos tenido, como tomar helado de postre o un viernes noche de póker; es simplemente… necesidades que no teníamos y que otros nos han creado.

Todavía recuerdo cuando salió el primer iPad. Todo eran críticas: que menudo cachivache grande, que no es manejable, que ahora sí que Steve Jobs se ha vuelto loco, que menuda pifia… hoy día el uso de una tablet está casi tan extendido como el del teléfono móvil.

Pero si nos paramos a pensar un poco: ¿realmente yo necesito comprarme un Audi R8? Con lo que consumirá de gasolina… ¡qué más da que tenga 200 CV si no puedo pasar de 120Km/h en las autovías! ¿Y los pisos? La cantidad de gente que se ha arruinado y empeñado por intentar pagar viviendas que no se podía permitir… vale que la culpa la tienen los bancos, pero… ¿es que no tenemos cabeza? Si me ofrecen un piso por 100.000€ y no tengo ni siquiera la quinta parte de esa cantidad, pero el banco me financia a cómodos plazos a pagar en 30 años… ¿quién es el imbécil que lo acepta? Nuevamente quiero pensar que nos dejamos llevar por corrientes: en este país estamos acostumbrados a vivir en nuestras propias viviendas, eso de vivir de alquiler y pagar por algo que no es nuestro no acabamos de entenderlo bien pero… hijo mío, si pagas una hipoteca de 100.000€ en 30 años, el piso no es tuyo, ¡es del banco!

Mirad, si yo mañana mismo tuviera que hacer las maletas y reemprender mi vida en otro sitio, no tendría ninguna atadura. Pensad en esto: si estuviera pagando una casa, un piso, si tuviera hijos… ya no podría hacer lo que quisiera, ya no podría viajar, vivir en otro país, empezar de nuevo, porque existen cosas que me atan a mi hogar actual. Eso ocurre con mucha gente que se ha quedado en el paro: no puede buscar trabajo en otra ciudad porque ello implicaría comprar piso o alquilar en esa otra ciudad… ¡y en su ciudad de residencia actual YA está pagando una hipoteca! ¿Pero es que no nos damos cuenta? ¿Realmente nos hace todo esto felices? ¿Es que la gente no se da cuenta de que ya pagamos suficientes impuestos como para encima regalar dinero a los que ya tienen mucho?

Qué propongo, ¿la desobediencia? ¡No! La inteligencia:

  • Si te hace tanta ilusión conducir un deportivo, ¿por qué no lo alquilas un fin de semana y te desquitas? Y el resto del año te mueves en tu utilitario que consume 4 litros a los 100 km y acelera razonablemente bien y es suficientemente seguro.
  • Si te apetece vivir en un chalet con vistas a la sierra, ¿por qué no lo alquilas durante un año? Total, hoy día además las viviendas se hacen deprisa y corriendo, y no es raro encontrar viviendas nuevas con grietas y defectos de fontanería al cabo de un par de años, por culpa de manos torpes y presupuestos más aún. ¿No sería más cómodo directamente cambiar de casa cuando eso ocurra?

En todo caso, deberíamos plantearnos muy seriamente qué nos hace felices; no hablo de no darnos caprichos, sino que cada vez que tengamos un capricho nos planteemos seriamente si ese capricho ha salido de nuestra cabeza o de la de un publicista.

Pues eso, que veréis si al final me compro una tablet. ¡Anda que no! ¡Para fardar con mis conocidos!

Un pensamiento en “Ataduras

  1. Te veo muy reflexivo con el tema de los niños, Luis…😉

    Creo que tienes mucha razón en muchos de los planteamientos, pero también es cierto que a veces atarse es vivir. Gracias a no tener ataduras, podrías ir mañana a hacer surf a Australia… pero si decides eso, pasado no podrías estar en… otro sitio! Cada decisión nos ata.

    Lo de que nos crean las necesidades… eso es indiscutible.

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