Estamos hasta los huevos

Se veía venir. Sólo era cuestión de tiempo. No podía ser que con toda la que está cayendo de paro, crisis económica, corrupción, mentiras y capitalismo brutal la gente no se echara a la calle. Ya estábamos tardando. Más vale tarde que nunca, ¿verdad? Un año después de que franceses e ingleses hicieran lo propio, ya era el turno de los jóvenes españoles.

Y no me extraña. Mañana hay elecciones y el panorama que se presenta es desolador: dos partidos que prometen preocuparse por los españoles pero que en cuanto te despistas ya están a la gresca el uno con el otro, como los hermanos cuando no les miran sus padres. No saben más que criticarse en lugar de ocuparse realmente de los problemas del país, de colaborar, de pensar en ideas… ¡pero cómo va a pensar esta gente, por el amor de Dios! Si precisamente se meten en política para no tener que pensar. Siempre fui de la opinión de que un buen profesional, del sector que sea, nunca se metería en política. Aquél arquitecto, abogado, constructor o empresario que se mete en política es porque no es buen arquitecto, abogado, constructor o empresario y busca la política como forma de ganarse las lentejas. Un inútil, vaya. Siempre hay excepciones, como el entrañable Punset, pero aquellos eran otros tiempos. Eran los albores de la democracia, la gente estaba ilusionada con algo tan bonito como el derecho, el poder de decidir su propio futuro, sus propios gobernantes. Sonaba como algo maravilloso.

Pero el ser humano es ruin y villano, y con el tiempo se corrompe. Volvemos a cometer los mismos errores, nuestro oscuro pasajero nos guía por la senda de la corrupción, la avaricia y el egoísmo, y nos dejamos llevar. Está en nuestra naturaleza, la historia nos demuestra una y otra vez que aprendemos a base de golpes, pero encima es que aprendemos poco y despacio. Cualquiera diría que somos una raza inteligente. Tampoco parece que hayamos avanzado mucho desde que nos dio por bajar de los árboles.

Y sin embargo, en ocasiones el ser humano puede ser realmente maravilloso. Me emociona ver lo que ha ocurrido esta semana de forma espontánea, apolítica y agnóstica en todas las ciudades españolas. No importan izquierdas ni derechas, no importan católicos o budistas, no importan madridistas o barcelonistas, carne o pescao, playa o montaña.

Se trata de democracia, señores. Democracia: esa pobre mujer ultrajada, maltratada, arrinconada en una esquina, con las manos cubriéndose los ojos. Ella es todo berrinche, todo vergüenza, es una puta violada.

Esto es lo que hay, amigos. El poder económico domina el mundo, los bancos manejan a los gobiernos cuales marionetas, y los gobiernos hacen lo propio con nosotros. Es decir, en la cadena alimenticia a nosotros nos da por culo todo Dios. Pero sí que es verdad que algo ha cambiado con respecto a otras épocas. Un detalle bastante importante que conviene tener muy en cuenta: ahora tenemos educación, tenemos cultura y tenemos más juicio. Ya no somos los pobres analfabetos a los que se puede engañar y manipular cuales corderos. Es por esto que ahora cuanto más presionas a una sociedad, antes o después se rebela.

Por eso la educación es fundamental, por eso es tan importante que la gente estudie y se enriquezca mentalmente. Ya no para que no te engañen en la tienda, como nos decían nuestros padres cuando éramos pequeños, sino para que no te engañen en la vida. Ésta es, señores, nuestra mejor arma. Y diré más: por eso es tan valioso Internet, y por eso es tan importante cuidarlo, mimarlo y mantenerlo por siempre como lo que es hoy en día: la anarquía absoluta, la libertad de contenidos, la información sin fronteras, la comunicación entre personas. Éste es nuestro nicho de poder, porque los banqueros y los poderosos no pueden controlarlo.

Así que mañana iremos a votar, porque amamos a nuestra ausente democracia; pero votaremos por un cambio, lucharemos por un cambio profundo en la sociedad. Pero un cambio de verdad. Un cambio de concepto, no de forma. Un cambio de raíz, no superficial. No es imposible, mirad lo que está ocurriendo en Oriente Medio. Tenemos el germen, sólo hay que dejarlo crecer y entonces se puede convertir en algo imparable, quién sabe. Quiero pensar que sí.

Señores políticos: no miren para otro lado con lo que ha pasado durante esta semana. Analicen el por qué y reflexionen. Es tiempo de que piensen en el pueblo. Es tiempo de que se preocupen por su gente, de que sean conscientes de la enorme responsabilidad que tienen entre manos. Pueden hacerlo mejor o peor, pero al menos sean honestos y honrados. Ya está bien de corrupción. Ya está bien de mentiras. Estamos hasta los huevos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s