Los hijos de la Gran Bretaña

Que digo yo que, cómo son estos hijos de la Gran Bretaña; ¿eh? ¡No me dirán que no! (no olviden consultar mi ensayo: “Cómo comenzar bien un monólogo“). Europeos de pro, inventaron ese maravilloso deporte que es el fútbol, nos han dado a Los Beatles… y nos han dado el inglés, ese idioma maravilloso. Los hijos de la Gran Bretaña (The Big Britain en inglés, claro).

Los ingleses molan, los ingleses son gente letrada, los ingleses son gente culta, ¿y saben por qué? Porque saben inglés. No como aquí, que ni inglés ni ná. Español y mal. Los ingleses son gente de mundo, gente de idiomas, y es porque saben inglés. Y ahí nos llevan ventaja. Como los americanos, que también saben inglés. Que digo yo, ¿para un inglés escuchar inglés americano despertará la misma sensación en las entrañas y concretamente en el esfínter que para un español escuchar español sudamericano? ¿Cómo será eso? ¿españolizarán palabras inglesas, como hacen a la inversa los sudamericanos (véase customizar o ser exitoso)?

El inglés es fácil, porque no tiene tildes. En el cole no te dan la coña con las palabras agudas, llanas o esdrújulas. Un inglés no sabe lo que es una palabra esdrújula. Yo tampoco pero, ¿imaginan a un inglés pronunciando “esdrújula”? Debe de ser divertido. Además con cuatro palabras vas listo: “yeah”, “no”, “what” y “motherfucker”. Es fácil: “yeah” (que es más enrollado que “yes”) para decir sí, “no” para decir no, “what” para que te repitan algo cuando no lo hayas entendido, y “motherfucker” por si acaso a la segunda sigues sin entenderlo. ¡Y ya está! No necesitan más, fuck sirve para todo, es como un comodín; cualquier insulto lleva “fuck”.

Otra cosa buena que tiene el inglés es que no distinguen entre masculino y femenino, todos es más ambiguo y más homogéneo. Eso libera unas cuantas neuronas de su cerebro de tener que pensar si lo que van a decir es macho o hembra, y pueden dedicar esas neuronas, por ejemplo, a levantar apropiadamente una pinta de cerveza. Esto también está muy bien porque se ahorran un pico en un ministerio como el de Igualdad y de paso no tienen que oir a una ministra decir “miembros” y “miembras”.

Pero no todo es sencillo con el idioma; la pronunciación es compleja; sólo tienes que cambiar una letra y la palabra se pronuncia totalmente diferente: woman-women. ¿por qué? Además que hay que ser cuidadoso con la pronunciación o corres el riesgo de decir: “en California hay unas zorras grandes y estupendas” en lugar de “en California hay unas playas grandes y estupendas”.

Volviendo al carácter de los ingleses, toda la vida nos han vendido al típico inglés de bombín, paraguas en ristre y té de las cinco de la tarde. ¿Dónde está ese estereotipo? Yo lo que veo en la tele es a Amy Winehouse, Keith Richards y Kate Moss… y no me imagino a ninguno de los tres ni con paraguas bajo el brazo, ni con bombín… y no digamos té; si acaso con un pelotazo de bourbon, que ya es otra cosa.

Se trata de una raza hermosa, blancos como blancanieves y de rosa tez con coloretes cuales Heidis, rollizos y rubios ellos. Claro, que los maquillas un poco y parecen otra cosa, pero si les quitas el pote son todos Heidis.

Tienen sus particularidades, como tener su propio sistema métrico (conviene recordar que, como ya dije en otra ocasión, tienen sus propias referencias métricas), eso de que conducen por el carril contrario… pero no lo hacen para caernos mal, todo tiene un porqué; es porque viven en una isla y hay mucha niebla. Digo yo.

Los ingleses son muy suyos, muy especiales y por eso los demás no les hemos sabido comprender a lo largo de la historia, y por eso no han tenido muchos amigos: ni franceses, ni americanos, ni españoles, ni alemanes, ni siquiera los escoceses, encabezados por Mel Gibson con la cara pintada y enseñando el culo. Pero es porque no los sabemos tratar. Por eso en Europa van un poco a su aire, y por ejemplo no pasan por eso de la moneda única: el euro. ¡Gente espabilada estos ingleses, desde luego!

Recordemos, pues, a los ingleses, que nos han dejado personajes tan ilustres como William Shakespeare, Winston Churchill, Margaret Thatcher, Benny Hill o Mr. Bean.

2 pensamientos en “Los hijos de la Gran Bretaña

  1. Poner a la misma altura a Mr.Bean y a Shakespeare es como comparar a Chiquito de la Calzada con Cervantes… que atrocidad.

    Y lo de ” ver si con un pelotazo de bourbon…” ha sido como para arrancarme los ojos, así que menos criticar a los sudamericanos con sus adaptaciones lingüísticas y más aprender a escribir correctamente.

    Sin acritud, eh!

  2. El tono humorístico del texto es claro, además de que en varios sitios pone que se trata de un monólogo, el lector un poco perspicaz cae en la cuenta sin mucho esfuerzo, con lo cual la comparación no es una atrocidad y ya está, bien; con respecto al otro tema no sé si es incorrecto, en cualquier caso ya lo he cambiado por otra expresión más conocida por el común de los mortales.

    Gracias por el comentario.

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