Españoles de pacotilla

Hace escasas semanas estuve en Salamanca en casa de un amigo en plan quedada de la pandilla para salir por allí. A altas horas de la madrugada fuimos a una discoteca que de antemano sabía que no me iba a gustar, pues el estilo se decía que era de tintes bacalutis, cosa que detesto profundamente. Al llegar a la puerta, sendos maromos tamaño estándar (estándar para un maromo, entiéndase) nos retuvieron en la entrada y no dejaron pasar a un chaval que iba con nosotros por no ir adecuadamente arreglado para la ocasión. Ya saben, hay que mantenter el caché aunque sea en una discotecucha de tres al cuarto, y en una ciudad estudiantil donde su principal belleza, socialmente hablando, es precisamente la diversidad de culturas, gustos y aficiones.

En estas estábamos pensando largarnos con la música a otra parte cuando aconteció lo habitual en estas lides. Una panda de mozos de estética moderna (ya saben, cresta cutre, peinados tope mazo modernos y ropa guapa de verdad), de esos que no destacan porque los hay a patadas, visten siguiendo los mismos clichés y son la mar de originales, era expulsado de la discoteca. Desconozco totalmente qué tipo de rifi-rafe ocurrió dentro, pero poco me importa. ‘Ya estamos con los gorilas estos de las narices’, pensé yo. Joder, qué manía de echar a la gente, qué asco me dan. No sé. La cosa es que la pinta de los otros mozalbetes no era de fiar. Tras unas cuantas provocaciones a los porteros, a las cuales ninguno entró al trapo, claro, cojonudas están las cosas como para meterse en un lío por un mocoso, uno de ellos soltó un ” a ver si contratáis a más españoles y menos gente de fuera”.

Y esto me llegó al alma, claro. No pude reprimir una sarta de insultos y comentarios con mis amigos ante tal afirmación tan ignorante como de claro indicio de retardo mental. Lo más triste de todo esto es que eran chavales, no mamarrachos viejunos de terca mente y recio cráneo. Esta juventud es la que continúa la saga de los maltratos a las mujeres, las palizas a los inmigrantes, son los que queman yonkis y vagabundos en cajeros, son los que hacen la vida imposible a compañeros de clase… esta juventud es el resultado de una educación ineficiente, que produce unos futuros activos lelos, analfabetos y, lo que es peor, fácilmente manipulables. Esta es la juventud que quieren los gobiernos, esta es la juventud que quiere el capitalismo en el que vivimos inmersos todos, y de los cuales, en España, los principales responsables son el PP y el PSOE por igual. Una juventud lela, una juventud tonta, una juventud fácilmente manipulable, sin opinión propia.

Amigos garrulillos (domésticos, con cariño): si los inmigrantes se fueran de España, estaríamos los españolitos de pro, los de ‘pura raza’, más que jodidos, con una población en clara tendencia hacia el envejecimiento. Si los inmigrantes se fueran de España, a ver quién cojones se encargaría de los curros duros, esos que nadie quiere, porque claro, somos muy señoritos. Los inmigrantes cotizan a la Seguridad Social, y pagan sus impuestos. Si los inmigrantes se fueran de España, a ver quién pagaría las pensiones de los jubilados de hoy y de mañana. Qué cojones: ojalá se largaran todos los inmigrantes, como desean mis queridos tontainas; a ver si así espabilaban de una puta vez.

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