Elecciones Europeas ’09

El próximo día 7 de junio los europeos votamos. Algunos, al menos. Ya sé que estas elecciones no despiertan tanta expectación que las generales, craso error nuestro. De acuerdo, ni siquiera yo sé a quién votaré, los políticos de hoy día no tienen ni carisma, ni personalidad ni encanto, ni siquiera para mentir. Ya no hablemos siquiera de inteligencia, ya que siempre presumieron de ello…

Y sin embargo, hay que votar. Pasa como en las elecciones generales, exactamente igual. No importa si eres de derechas, de izquierdas, anarquista o liberal. Mientras seas demócrata, en el más puro sentido de la palabra, debes votar. A quien te de la gana, pero vota. Es una simple cuestión de mirar atrás y pensar: ¿Estamos ahora mejor que hace 60 años? ¿y de 30? ¿y de 20? Yo creo que sí, indudablemente. Y desde el punto de vista de España se ha beneficiado tremendamente de la Unión Europea. Lo malo es que ahora nos tocará dar a nosotros. Siguiendo con la enumeración de antes, ¿estamos mejor ahora que hace 10 años? Vale, quizá esto ya sea más cuestionable, porque el Euro no ha salido todo lo bien que pensábamos, la Constitución Europea ha resultado otro fiasco, etc. Pero ello debe ser un acicate para tratar de cambiar las cosas, precisamente, pues ha quedado demostrado que la fórmula funciona; otra cosa es cómo la llevemos a cabo.

Volviendo al tema de la Constitución Europea, quizá por esto último que apunto fracasó. A mí no me gustó que algunos partidos de izquierda de aquí instaran a votar el NO, porque en aquel momento pensaba que quizá no fuera una constitución perfecta, pero todo es susceptible de remodelarse y mejorarse con el tiempo, y que aquello era mejor que no tener nada, que era un paso adelante. Por otro lado, tratando de comprender su punto de vista, quizá tengan razón en aquello de “Constitución, sí, pero no a cualquier precio”. Y la verdad es que todos (yo me incluyo) fuimos a votar un SI como corderitos, sin tener ni la más puñetera idea de qué era eso. Yo intenté leer los estatutos, de verdad, pero de puro sopor no pasé de las cuatro o cinco primeras páginas. Y quizá la izquierda tenía razón. Quizá era un poco una manzana envenenada, no sé. Como el Euro.

Ahora es cuando alguien me dice: “un momento, que el PSOE votó que sí a la Constitución”. Y yo le responderé: “ah, ¿que el PSOE es un partido de izquierdas?”… Miren, no sé a quién votaré, lo que sí tengo claro es a quién no votaré. No votaré a unos hipócritas que pretenden ser de centro y van de enrollados con la familia y todo eso y son de derechas; no tan radicales como algunos les acusan de ser pero de derechas al fin y al cabo (siendo demócrata, ¿tiene algo eso de malo?). Tampoco votaré a unos hipócritas que pretenden convencernos de que son de izquierdas y luego son promocionados por la élite burguesa y sibarita, a los cuales reparten después pingües beneficios y suculentas tajadas. No diré nombres, quien tenga ojos para leer y raciocinio para comprender, comprenda.

Creo que votaré a un partido ecologista. Creo que el problema de lo medioambiental es un problema gordo que, a pesar de toda la propaganda que venden unos y otros, al final se lo van a pasar por el forro de los casquetes polares. Al menos así habría una mosca cojonera en el Parlamento que les dijera de vez en cuando, cual voz de conciencia acusadora: no estáis cumpliendo con Kioto, no cumplís lo que prometísteis. Eso estaría bien.

Por otra parte, quizá sería bueno votar un partido de izquierdas, pero de los de izquierdas de verdad. Creo que las izquierdas se están echando a perder en todo el mundo, y creo que los principales responsables de que eso ocurra son precisamente los propios representantes de los partidos de izquierdas. Los ideales de la izquierda parecen haberse convertido en algo así como el coño de la Bernarda, donde todo cabe y todo encaja holgadamente. Y los votantes dicen no. Porque no es lo mismo un partido nacionalista de izquierda que un partido nacional de izquierda. No pueden reconciliar eso. Y eso está ocurriendo con la izquierda, que tratan de aglutinarse todos juntos como uno sólo, y eso no es así. Los votantes de la izquierda se sienten traicionados, llenos de un sentimiento de “por qué se juntan a esos, si yo no tengo nada que ver con ellos”. Sin embargo es una pena que la izquierda de verdad caiga, se pierda, sería peligroso, sería una catástrofe, pues es necesario un equilibrio de fuerzas, de pensamientos, de formas de ver el mundo. Sin una izquierda potente, estamos abocados al capitalismo más cruel, del cual, amigos, no nos engañemos, no nos van a sacar esos fariseos de izquierda capitalista, sino que más bien nos introducirán del mismo modo que la declarada derecha.

Sin un partido de izquierdas fuerte esto se convertirá en el modelo americano: unos son de derecha moderada, los otros de derecha radical. No hay más, no hay alternativa, no hay más cojones que los suyos. Sin embargo, algo muy positivo que tiene el modelo americano es que todo ciudadano se toma muy en serio a quién va a dar su voto. Mucho más que aquí. Es un voto, pero para ellos es más que un papel. Es una ración de confianza depositada en alguien. Allí se vota a las personas, esto también me parece positivo, aunque tiene un problema: la camarilla que rodea a esas personas. Felipe González era bueno, lo malo era la mafia que se aglutinaba a su alrededor. Si yo decidiera votar a personas y no a partidos, lo tendría aún más crudo.

Quizá vote a UPyD. Me parecen los menos hipócritas, por lo menos sus siglas reflejan mi propio sentir. Parecen coger cosas buenas de la derecha y cosas buenas de la izquierda. Tienen puntos decididamente progresistas que me atraen mucho, sin perder un sentido común y una visión realista de las cosas. Son los que más encajan con mi perfil. Ya tendrán tiempo de decepcionarme, digo yo. Pero si perdemos la ilusión, y más en la veintena, no sé qué será de nosotros en la cuarentena.

En cualquier caso, voten. Voten por la Unión, voten por la Democracia, voten a quien quieran, pero voten. No voten a cualquiera porque sí, voten en blanco si hace falta, pero voten.

Tipos de equipos según su organización (II y final)

Feature Team

Consiste en pequeños equipos encargados de un área específica: desarrollo, calidad, documentación, gestión, interfaz de usuario… Cada grupo tiene un responsable que funciona como portavoz e interfaz de comunicación con los otros grupos. Las responsabilidades están claras y bien definidas. Funciona bien en proyectos tipo resolución de problemas (ver artículo anterior) porque tales problemas pueden ser divididos y focalizados en un grupo. También puede funcionar bien en proyectos de creatividad (ver artículo anterior), al enfocar cada grupo mejoras de calidad desde un punto de vista diferente. Proyectos de ejecución táctica (ver artículo anterior) no se ven favorecidos por este tipo de organización.

Search and Rescue Team

Actúa como un equipo de salvamento de montaña. Los miembros se centran en resolver problemas muy específicos. Requiere un profundo conocimiento del entorno y del modelo de negocio. Requiere una buena previsión de imprevistos (riesgos: planificación y resolución). Claramente favorable para proyectos tipo resolución de problemas. No es buena opción en otro caso.

SWAT Team

Special Weapons And Tactics” se transforma en el mundo software en “Skilled With Advanced Tools“. Cada miembro es experto en el manejo de una herramienta o técnica específica, y la suma de todos ellos es sinérgica y hace que el equipo actúe como uno sólo. Debido a sus características son equipos permanentes, inamovibles. Especialmente útil en proyectos de ejecución táctica. Buena idea para proyectos de resolución de problemas.

Professional Athletic Team

Los miembros del equipo son seleccionados muy cuidadosamente. Son las estrellas. El gestor hace trabajo de “trastienda”, pues los fans no quieren verlo a él, quieren al equipo. El gestor hace posible que el equipo sea eficiente. El proyecto puede salir adelante sin el gestor, pero no sin el equipo. Cada miembro tiene un rol específico, el cual maneja perfectamente. El gestor está para dar soporte. Por si a alguien no se le ha ocurrido aún, esto es igual que un deporte de equipo. Útil en productos de interés general, y no de cliente.

Particularmente me parece que incentiva la creatividad y la resolución de problemas.

Theather Team

Fuerte dirección y mucha negociación acerca de los roles en el proyecto. El “director” manda: su opinión prevalece sobre la del resto. Cada rol no debe salirse demasiado de su cometido o papel. Los papeles son intercambiables entre proyectos, de manera que no hay especialistas en este sentido, pero en un proyecto dado el papel no cambia. El gestor hace trabajo de gestión puro: mucha gestión, poca técnica. Útil en proyectos multimedia.

¿Y vosotros? ¿En qué tipo de equipo trabajáis? 😉


Referencias:

Rapid Development: Taming Wild Schedules, Steve McConnell

Españoles de pacotilla

Hace escasas semanas estuve en Salamanca en casa de un amigo en plan quedada de la pandilla para salir por allí. A altas horas de la madrugada fuimos a una discoteca que de antemano sabía que no me iba a gustar, pues el estilo se decía que era de tintes bacalutis, cosa que detesto profundamente. Al llegar a la puerta, sendos maromos tamaño estándar (estándar para un maromo, entiéndase) nos retuvieron en la entrada y no dejaron pasar a un chaval que iba con nosotros por no ir adecuadamente arreglado para la ocasión. Ya saben, hay que mantenter el caché aunque sea en una discotecucha de tres al cuarto, y en una ciudad estudiantil donde su principal belleza, socialmente hablando, es precisamente la diversidad de culturas, gustos y aficiones.

En estas estábamos pensando largarnos con la música a otra parte cuando aconteció lo habitual en estas lides. Una panda de mozos de estética moderna (ya saben, cresta cutre, peinados tope mazo modernos y ropa guapa de verdad), de esos que no destacan porque los hay a patadas, visten siguiendo los mismos clichés y son la mar de originales, era expulsado de la discoteca. Desconozco totalmente qué tipo de rifi-rafe ocurrió dentro, pero poco me importa. ‘Ya estamos con los gorilas estos de las narices’, pensé yo. Joder, qué manía de echar a la gente, qué asco me dan. No sé. La cosa es que la pinta de los otros mozalbetes no era de fiar. Tras unas cuantas provocaciones a los porteros, a las cuales ninguno entró al trapo, claro, cojonudas están las cosas como para meterse en un lío por un mocoso, uno de ellos soltó un ” a ver si contratáis a más españoles y menos gente de fuera”.

Y esto me llegó al alma, claro. No pude reprimir una sarta de insultos y comentarios con mis amigos ante tal afirmación tan ignorante como de claro indicio de retardo mental. Lo más triste de todo esto es que eran chavales, no mamarrachos viejunos de terca mente y recio cráneo. Esta juventud es la que continúa la saga de los maltratos a las mujeres, las palizas a los inmigrantes, son los que queman yonkis y vagabundos en cajeros, son los que hacen la vida imposible a compañeros de clase… esta juventud es el resultado de una educación ineficiente, que produce unos futuros activos lelos, analfabetos y, lo que es peor, fácilmente manipulables. Esta es la juventud que quieren los gobiernos, esta es la juventud que quiere el capitalismo en el que vivimos inmersos todos, y de los cuales, en España, los principales responsables son el PP y el PSOE por igual. Una juventud lela, una juventud tonta, una juventud fácilmente manipulable, sin opinión propia.

Amigos garrulillos (domésticos, con cariño): si los inmigrantes se fueran de España, estaríamos los españolitos de pro, los de ‘pura raza’, más que jodidos, con una población en clara tendencia hacia el envejecimiento. Si los inmigrantes se fueran de España, a ver quién cojones se encargaría de los curros duros, esos que nadie quiere, porque claro, somos muy señoritos. Los inmigrantes cotizan a la Seguridad Social, y pagan sus impuestos. Si los inmigrantes se fueran de España, a ver quién pagaría las pensiones de los jubilados de hoy y de mañana. Qué cojones: ojalá se largaran todos los inmigrantes, como desean mis queridos tontainas; a ver si así espabilaban de una puta vez.

Tipos de equipos según su organización (I)

Introducción

En este artículo trataremos las diferentes formas que existen para organizar los miembros que conforman un equipo de desarrollo software y en qué consisten, qué rol desempeña cada miembro, etc.

Para entrar en calor, digamos que según sus objetivos existen tres formas de organizar un equipo según el tipo de proyecto a desarrollar:

Resolución de problemas: casos en los que los requisitos son confusos, proyectos de investigación, etc.

Creatividad: proyectos en los cuales es necesario explorar alternativas y evaluar distintas posibilidades.

Ejecución táctica: proyectos que constan de un plan bien definido y conocido, con menor incertidumbre.

La elección de uno u otro enfoque dependerá del objetivo fundamental del proyecto. Es por esto que la definición de tal objetivo u objetivos es primordial, ya que seleccionar un enfoque no adecuado puede dañar en cierta medida la consecución de dicho objetivo.

Por otro lado, algunos aspectos a tener en cuenta a la hora de mantener equipos productivos son: roles claros (¿qué papel desempeña cada uno?), monitorización del desempeño individual (qué tareas tiene asignadas, qué tal lo hace, qué dificultades tiene cada miembro en la consecución de sus tareas, etc), comunicación efectiva (¿qué problemas tiene el desarrollo del proyecto en este preciso momento?) y toma de decisiones basada en hechos (conociendo el estado actual del desarrollo, ¿qué acciones tomar? ¿qué camino se seguirá a partir de ahora?).

Tipos de equipos

Business Team

Entre pares, cada miembro se especializa en un tema concreto. El equipo es dirigido por un líder técnico, que será un “par” con experiencia. Lo de par significa que existirá una serie de miembros que serán pares entre sí, en el sentido de iguales en cuanto a su liderazgo, experiencia y capacidades técnicas. Cada equipo será liderado por uno de estos  “pares”. Este líder tomará decisiones finales en temas técnicos. Este rol no tiene por qué ser desempeñado por el propio gestor del proyecto. Funciona bien con equipos pequeños y/o estables. Es lo suficientemente adaptable como para funcionar bien en todo tipo de proyectos (ver introducción). Esta versatilidad es precisamente su principal debilidad, pues no ofrece un rendimiento neto excepcionalmente bueno en ningún tipo de proyecto específico.

Chief-Programmer Team

El equipo se comporta como el equipo de médicos de un quirófano: uno, el más productivo, es el cirujano jefe, el que desarrolla la mayoría del proyecto; el resto están para dar soporte y descongestionar al jefe de las tareas más sencillas. Estas tareas, de muy diversa índole, pueden ser desarrolladas por personal no informático. El jefe debe ser excepcionalmente bueno en lo que hace (lo cual restringe mucho el número de personas que pueden desempeñar este papel). Puede funcionar bien en proyectos creativos y de ejecución táctica.

Skunkworks Team

Consiste en aislar un grupo de desarrolladores con talento y creatividad en una sala donde nadie los moleste y darles libertad para trabajar e innovar. Desde el punto de vista de la gestión, el equipo se comporta como una caja negra:  el gestor no conoce los detalles del estado del proyecto, y de eso se trata precisamente: el equipo trabaja y no es molestado ni coaccionado. Eventualmente surgirá un líder técnico en un cierto aspecto, tarea o tema a tratar; éste será elegido por el equipo. Esta organización maximiza la motivación, la responsabilidad y hace que los miembros se involucren en lo que hacen al máximo. Por otra parte, la falta de visibilidad externa puede ser un problema a tener en cuenta (véase como riesgo). Por todo ello, es fácil entender que este modelo es apropiado para proyectos de creatividad y muy desaconsejable para aquellos de ejecución táctica.


Referencias:

Rapid Development: Taming Wild Schedules, Steve McConnell