Fariseos del siglo XXI

Esta Semana Santa hemos podido ver lazos blancos, himnos patrióticos, cuerpos policiales desfilando y otras mamarrachadas varias que bien poco tienen que ver con el significado religioso de la Semana Santa. Salvando la excepción de El Cristo de los Legionarios, ¿alguien me puede decir qué pinta el himno de España en una procesión en la que sacan a Jesucristo crucificado? ¿y que desfilen los distintos cuerpos policiales con él? ¿acaso la Benemérita existía ya en tiempos de Pilatos?

La gota que colma el vaso es la utilización de unas jornadas religiosas para hacer propaganda política. Que conste que no estoy ni a favor ni en contra de lo que proclamaban, simplemente digo que no es el momento. Esto, que parece algo simple y de cajón, algunos no lo ven así. Sonreía yo recordando cómo en aquél pasaje del Nuevo Testamento Jesucristo se ensañaba a latigazos con aquellos ruines mercaderes que utilizaron el Templo de su Padre a modo de Hipercor… ¿qué haría Jesucristo con todos estos fariseos? ¿con esos famosillos que aparecen en primera fila en las procesiones más sonadas de las ciudades más célebres por sus Pasos?

¿Acaso nadie ve que no tiene nada que ver una cosa con la otra? ¿Que en un momento de profundo fervor religioso como éste (para aquél que profese tal religión, ojo) no caben mítines políticos y sandeces varias?

Personalmente, Jesucristo para mí es todo un héroe. Quitando el rollo ese de que sea o no hijo de Dios, es un héroe en toda regla. Todo lo que hizo y dijo es bueno a ojos de cualquiera, y tiene un profundo sentido correcto aún en nuestros días. Si adoramos a El Cid, a Hernán Cortés, a Spiderman o a los 4 Fantásticos, que no son más que, al fin y al cabo, no nos engañemos, asesinos en unos casos y seres de ficción en otros, ¿cómo no vamos a postrarnos y decir “chapó” a una persona que resucitó a sus amigos y curó a sus enemigos? ¿Que en lugar de devolver los golpes perdonaba a sus agresores? En lugar de lanzar rayos por los ojos, telarañas con sus manos o bofetadas a rodabrazo, este tío le curó una oreja a uno de sus captores. Ni siquiera huyó cuando sabía que le iban a apresar. Soportó estoicamente por una causa, por una razón: enseñarnos que debemos amarnos los unos a los otros. Hubiera sido bien fácil vengarse de sus enemigos; cualquiera lo hubiera hecho. De hecho pienso que si lo hubiera hecho, por muy Hijo de Dios que fuera, hoy día sería un poquito menos grande y respetable para todos, particularmente para mí. Por eso pienso que realmente existió, y que no era humano. Un humano jamás hubiera actuado con tanta bondad. Tampoco pienso que alguien lo inventara; es demasiado inteligente, demasiado perfecto.

Por un mensaje de paz, por un mensaje de amor, por enseñarnos que el odio no lleva más que al odio, la ira a la ira, y la venganza a más venganza. Y que al final de todo esto, cuando se acaba el odio, la ira y la venganza, sólo queda una cosa: la Nada. La nada más absoluta y deprimente.

La lección que nos ha pretendido dar después la Iglesia sobre lo que era y es Jesucristo no tiene en absoluto que ver con todo esto, en algunas ocasiones, pero en ello no voy a entrar aquí. Personalmente he perdido todo el respeto a la Iglesia, pues me parece un impedimento más que un apoyo para acercarme a Dios. Quizá por ello sólo tengo los sacramentos que realmente instauró o apoyó Jesucristo: el bautizo, la penitencia y la comunión. Hoy día, en la mayoría de los casos, lo tocante a la Iglesia es poco menos que un circo.

Ojalá hubiera algún Jesucristo por ahí para correr a más de uno a gorrazos. A ver si espabilaba de una puta vez.

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