Senderismo en región de Benavente (Zamora) (II)

Ruta 2: Senderos y caminos de la Vega del Esla

Tiempo aproximado a pie: Variable, dependiendo del paseo que se desee realizar.

Dificultad del terreno: baja. Terreno llano.

Equipo recomendado: Bastón, calzado adecuado que nos protega del posible barro y rocío. Atención a las condiciones climatológicas. Agua.

Medios: bici, pie, coche. Los caminos suelen estar en bastante buen estado. Los que más piedras tienen levantadas son los más transitados por el ganado bovino, que levanta las piedras con las patas. Esto puede dificultar un poco el paseo en bici.

Fauna y flora: Zorros, liebres, perdices, codornices, águilas, culebras, patos, grajos; lucios, barbos. Chopo, maíz, cereal y otros tipos de vegetación y cultivo. Campos labrados de cereal y remolacha.

La ruta aquí es variable, siempre y cuando no perdamos de vista a lo lejos al pueblo y no lo confundamos con el cercano pueblo de Barcial del Barco, fácilmente identificable por el edificio del silo de grano. Ningún camino tiene trampa ni se acaba, pues son caminos que se utilizan para transitar con ganado y vehículos agrícolas para acceder a las tierras.

Lo más bello de esta ruta es buscar el margen del río y recorrerlo. Para llegar a él, simplemente hay que cruzar la carretera de la Ruta de la Plata (o carretera nacional de Zamora) y avanzar recto hasta que lleguemos a él, caminando por los senderos. También existe una bonita laguna que se ha formado a partir del río y en la cual suelen descansar patos y un bosque de chopos en cuyo interior respirar es un placer.

Recorreremos maizales, tierras cultivadas con remolacha y cereal, altos bosques de chopo (bien subvencionados por la Diputación y otros organismos). Existen algunos senderos que se salen de los caminos principales; es bonito seguirlos porque nos llevarán por parajes mínimamente tocados por la mano del hombre, y la posibilidad de perderse es relativamente baja siempre y cuando tengamos el punto de vista del pueblo, para retornar.

Podemos recorrer la vega del río Esla hacia Barcial del Barco o Santovenia del Esla, pero estas vegas no son tan ricas y pintorescas como la de Villaveza del Agua, que además es más grande.

Dos precauciones importantes: existe una zona, la playa de Santa Elena, donde se puede uno bañarse en el río. Ojo a esta y otras zonas, que el río es peligroso y se hacen remolinos en pozas del lecho del río que nos puede provocar más de un disgusto. Ya un joven vecino del pueblo se ahogó hace unos cuantos años. Segunda precaución: si recorremos el camino en bicicleta, no se aparten de los carriles marcados por los vehículos agrícolas, ya que en las zonas más exteriores de los senderos crecen una planta maldita para los mountain-bikers, los abrojos, que pinchan las ruedas de las bicicletas con la facilidad de las agujas para pinchar globos. Mientras no salgamos de los carriles, no deberíamos tener problemas. No es conveniente, por tanto, tomar senderos que no sean caminos agrícolas en bici.

Ruta 3: Por la Vega del Esla hasta Bretocino

Tiempo aproximado a pie: 7 horas, ida y vuelta incl. si se realiza toda la ruta que aquí se describe, incluyendo un tiempo de descanso de hasta 1 hora.

Dificultad del terreno: baja. Terreno llano.

Equipo recomendado: Bastón, calzado adecuado que nos protega del posible barro y rocío. Atención a las condiciones climatológicas. Agua. Debido a la duración del recorrido, es conveniente preparar alimento para descansar en merenderos habilitados a tal efecto. No olvidar llevar bolsas para recoger los desperdicios. El bosque es de todos. Respétalo.

Medios: bici, pie, coche. Los caminos suelen estar en bastante buen estado. Los que más piedras tienen levantadas son los más transitados por el ganado bovino, que levanta las piedras con las patas. Esto puede dificultar un poco el paseo en bici.

Fauna y flora: Zorros, liebres, perdices, codornices, águilas, culebras, patos, grajos; lucios, barbos. Chopo, maíz, cereal y otros tipos de vegetación y cultivo. Campos labrados de cereal y remolacha. Huertos.

El camino comienza, nuevamente, desde Villaveza del Agua. De aquí partimos hacia la Vega del Esla como describimos en la Ruta anterior, y caminamos en dirección Zamora por los senderos, es decir, de espaldas a la carretera hacia la izquierda, siempre recto. Cruzaremos las vegas de Villaveza, Santovenia y Bretó, pueblo al que llegaremos tras 1 hora y 15 minutos de caminata, aproximadamente.

Allí preguntaremos por el puente que une Bretó y Bretocino, un puente muy reciente que ahora deja a estos pueblos a una distancia menor que 1km. Hace tiempo se decía que “Entre Bretó y Bretocino, poco trecho, pero mal camino”, debido a que estaban separados por el río Esla y no existía puente en varios kilómetros de distancia que permitiera ir de un pueblo a otro. Llegados al puente, seguiremos un sendero al pie del puente, por la orilla del río, hasta llegar a la presa del Esla. De ahí parten dos caminos: uno sigue el río al margen, el otro sube a un monte. La última vez que fui dejé unas piedras en medio del camino para poderlo cruzar debido al barrizal que me encontré por las nieves, las lluvias y las heladas invernales. Ambos caminos continúan durante varios kilómetros; lo podemos recorrer hasta donde queramos, sin perder de vista el camino de vuelta y la hora que sea, con precaución de que no se nos haga demasiado tarde. Personalmente aconsejo tomar el camino del monte porque la vista del río desde arriba es interesante, y el bosque que se extiende de matojo y encina es digno de ver.

Retornado el camino podemos parar a comer en los merenderos que están situados por las cercanías de la presa. Una vez descansados, podemos cruzar la presa y caminar, durante apenas 1 kilómetro, por un camino que se corta en una playa fluvial donde nos podremos bañar, tomando las precauciones señaladas en la Ruta 2.

Volviendo por el camino, podemos subir al puente y cruzarlo por las aceras (ya que el puente es carretera) hacia la otra orilla. La vista del río desde el puente es bastante merecedora del esfuerzo que hemos hecho hasta ahora. Una vez cruzado el puente estaremos en Bretocino, en cuyas laderas se ubican huertos y pequeñas parcelas separadas por piedra que asemeja a las zonas de pasto del norte de León y Asturias. No en vano estamos a escasos kilómetros de la provincia de León. Desde aquí podemos dar la vuelta por donde hemos venido y regresar.

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