Artista: no hay dinero; se hace el arte al crear

Parafraseando a Antonio Machado, como muchos habrán adivinado. Esta modificación de tal verso se debe al tema de este artículo. Hay gente que me pregunta el porqué de tanto odio hacia la industria musical y cinematográfica, por qué odio tanto a la SGAE y promuevo las descargas libres por Internet. Por qué razón tengo tanta manía a los actores españoles, etc. Espero que con este artículo deje clara de una vez mi posición al respecto, que en realidad no va en contra de nadie en particular y sí en contra de un sistema injusto y dañino, y contra todos los que defienden tal sistema.

Simplemente decirte, querido lector, que si encuentras este artículo interesante, merecedor de ser difundido, eres totalmente libre de copiarlo y pegarlo en tu blog, en un foro, en un portal web o donde quieras. Es más, creo que si alguien considera estas ideas acertadas deberían ser difundidas para conocimiento de todos. Solamente te pido que cites mi nombre o incluyas una referencia a este blog, solamente por reconocimiento del arte, que si no lo haces tampoco voy a llamar al coco para que te coma.

Empecemos con la música, pues.

¿Eres músico? ¡Haz música!

Hasta hace apenas cien años, la música era un bien escaso. Uno apenas podía tener el privilegio de conseguir escuchar alguna pieza musical por las calles, o en un teatro. En la Edad Media existían los juglares y trovadores, que iban de pueblo en pueblo vendiendo su arte a cambio de sustento. Así llegó hasta nuestros días nuestro amado Cantar del Mío Cid, y otras muchas historias. Así ha llegado hasta nuestros días la música popular, de boca en boca y de cuerda en cuerda. Incluso la música culta, la Clásica, era escuchada en directo en catedrales, iglesias y centros dispuestos a tal efecto, y sobrevivió a nuestros días gracias a las partituras de entonces y a la leyenda viva de la música, que es tocar lo que otros compusieron.

La realidad hoy día es bien diferente. La música nos invade por todas partes. Antes uno podía comprar su vinilo o casete y escucharlo en su casa. Después la cosa fue a más: walkman, discman, reproductores de mp3, incluso en el coche. Esto lleva, indudablemente, a un mejor conocimiento de la música, es un momento propicio para que los nuevos artistas se den a conocer.

Realidad Sin embargo, todo esto está manipulado y dirigido por las manos de las discográficas, que engañan al artista y exprimen al consumidor. Hasta el punto de que existe una sociedad, la SGAE, que defiende el que todas estas reproducciones automáticas y metálicas proporcionen un beneficio disparatado al autor, que está muy a gusto sentadito en su sillón. Condenan Internet, a los manteros, si eres legal, eres legal, y si no eres un pirata y además un ser humano despreciable y demás parafernalia.

Idealidad ¿Acaso no son músicos todos ellos? ¡Ganaos el pan tocando música, que es lo que sois! No seréis menos por ello, sino que seréis músicos, artistas de verdad. Ganad dinero en vuestros conciertos, haced más conciertos, que la gente os vea; vosotros sabéis mejor que nadie que el calor y el aplauso del público no tiene precio. Que ese sea, pues, vuestro mercado, vuestro sustento, como siempre fue. Que vuestros discos sean gratuitos para ser descargados en Internet, que sean una mera promoción de vuestro arte. Que sirvan para dar a conocer vuestras nuevas obras y que si a la gente les gusta vayan entonces a vuestros conciertos. Esto no es una idealidad, pues está ocurriendo: mientras que las ventas de discos caen en picado la asistencia de público a los conciertos aumenta cada vez más.

Realizando la idealidad Querido consumidor: Boicotea a las discográficas, no a los artistas. No compres ni un sólo disco en el top-manta, pues esos negocios son promovidos por mafias que explotan a gente. Si quieres ayudar a los pobres manteros dales un billete de 5€ y no cogas ni un sólo disco. Descárgalos en Internet, y si no tienes, pide a alguien que te los descargue. No compres ni un sólo disco. Si una vez escuchados tales discos en tu casa te gustan, asiste a los conciertos, no lo dudes. Paga veinte, cuarenta o cien. Promueve los conciertos y boicotea los discos. Tranquilo, los discos no desaparecerán, y la música mucho menos. Simplemente desaparecerá de la ecuación esa perturbación, ese zumbido que distorsiona los resultados, denominado DISCOGRÁFICAS, que se enriquecen a costa de otros. Que los discos acaben siendo gratuitos y distribuidos libremente en Internet. Y que la música se viva en la plaza de un pueblo o en un estadio de cincuentamil espectadores. Que exista la SGAE, desde luego, puesto que en este país está garantizada la libertad sindical y de asociación, pero para proteger los intereses de los artístas, no de las discográficas que les hacen comer de su mano.

¿Y qué ocurre con el cine?

El cine es algo nuevo, algo que no tiene más de cien años de existencia. El séptimo arte nos ha proporcionado bellas historias, y también de bodrios inaguantables. El cine nos dio a Cary Grant, John Wayne, Rita Hayworth y Audrey Hepburn. Nos dio a Sean Connery, Jeremy Irons, Julia Roberts y Angelina Jolie. El cine es cultura, y muchas veces un medio de protesta o para hacernos reflexionar sobre ciertos aspectos de la vida que nos pasan inadvertidos porque vivimos inmersos en una gigantesca bola de putrefacta y nauseabunda mentira.

Realidad Actualmente, el cine es un negocio. Y no sólo por todo el merchandising y campañas publicitarias de las películas, sino por todo lo que arrastra. Las compañías cinematográficas son el símil perfecto de las compañías discográficas. Ponen la guita, deciden cuánta e intervienen en cómo debe ser la peli. Apocan las ideas de los directores y guionistas, y lejos de ser medievales mecenas obscurecen la grandeza de las obras. Como ingreso adicional están los videoclubs, el alquiler de películas. Éstas ofrecen unos rendimientos desorbitados a las compañías, que se adhieren a los beneficios logrados por las recaudaciones en el cine. En el lado del consumidor vemos cómo cada vez es más caro ir al cine para ver lo mismo. Se pagaban quinientas pesetas, ahora mil, y mañana dos mil para ver historias en la gran pantalla. Esa es la solución que promueven las compañías cinematográficas a la piratería.

Idealidad Al igual que con la música, aquél que desea ver una buena obra va al teatro, o va al cine. Quien quiere disfrutar de algo directo, real, lo ve en una pantalla de cientos de pulgadas y sonido envolvente. Si desea verlo en casa lo descarga de Internet o lo ve en la televisión, que ya han pagado lo suyo por comprar la película. Es la solución de andar por casa.

Realizando la idealidad No alquiléis ni una sola película en el videoclub. Si de verdad os gusta una película, id al cine. Si no os lo podéis permitir, descargar la película en Internet. Dejad que actúe el mercado en libertad. Si la gente va menos al cine, quizá se den cuenta de una puta vez que subir el precio de la entrada no es la solución. Actualmente esto es rentable porque existen los videoclubs, que todavía sustentan a la industria. Boicotead a los videoclubs. De este modo a las compañías cinematográficas no les quedarán más cojones que bajar el precio de la entrada de cine. Y todos volveremos a ir al cine no una ni dos, sino cinco veces al mes, pues disfrutar de una película en el cine no tiene comparación con verla en casa. Los actores y las compañías ganan, porque aumenta la demanda, ya que los precios son más bajos. Y el dañino y fraudulento formato “videoclub” desaparece. Y todos nos ahorramos el ir al cine a ver lo que después resulta ser un bodrio.

Al final… Internet

Internet es libertad. Internet es nuestra voz. Internet es ese terreno indómito, esa mosca cojonera que todo gobierno y empresa imperialista del poder desea dominar. Internet debe ser nuestra trinchera, nuestra defensa particular. Debemos defender Internet, pues es el medio que nos hace, que nos hará realmente libres. Libres del estúpido sistema monetario y capitalista. Libres de la demagogia de lo que es y no es legalidad. Mira, ilegal es aprovecharse de la gente, aprovecharse de su esfuerzo, de su trabajo para sacar rendimiento y beneficios de la nada. Internet es el medio que nos puede llevar a un mundo mejor, de igualdad, pero de igualdad real. Al final, como en todas partes, siempre hay gente impresentable, incluso aprovechando la libertad que proporciona Internet y convirtiéndola en libertinaje. Aislad a esa gentuza, a esos engendros que promueven la pornografía infantil, las ideas nacionalistas, los extremismos, las noticias manipuladas. Margínales. PROTEGE A INTERNET.

Un pensamiento en “Artista: no hay dinero; se hace el arte al crear

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