A vueltas con la ciencia

Juan Manuel de PradaLa polémica saltó cuando, tras leer un artículo de Juan Manuel de Prada, “Ciencia demente” en el XLSemanal a los pocos días me encontré con una noticia en Microsiervos en la cual se hacía eco de una retaíla de blogueros que habían defenestrado dialécticamente al escritor, lo cual me llamó poderosamente la atención. Tras leer tales críticas, en las cuales se tildaba a nuestro hombre de “Forrest Gump”, “Católico”, “Ignorante”, “Tipo de derechas” e insultos peores, volví a leer el artículo, y recuperé los otros dos de la serie que tan ardua polémica habían suscitado, “Creacionismo” y “Incrédulos“, publicados en la misma revista. A ver si se me había pasado algo. Dada mi incomprensión del asunto, decidí escribir al interpelado y conocer su opinión de todo esto. Gracias, Juan Manuel, por leerme y contestarme, si estás leyendo esto (lo cual dudo mucho, no creo que vaya a tener ese honor).

Lo único que ví es a una persona católica, de letras (¿o de artes?) que está cansada de tanto cinismo y tanto fanatismo con algo, que, jamás olvidemos, es incapaz de dar respuesta a todo lo que ocurre en el Universo, y probablemente jamás pueda hacerlo. No lo digo yo. Lo dijo Punset, y lo dijo Manuel Toharia. Que son científicos, vaya. Hay campos en la ciencia para los cuales contamos con vagas suposiciones y modelos, nada más. Como ejemplos: el origen del Universo, el átomo: aquella partícula indivisible cuyo núcleo un buen día un tío rompió y empezó a salir un montón de mierda de dentro, subpartículas, bosones y demás. Y cuando la ciencia no nos cobija, al final somos tan hipócritas de orar y pedir favores a un Ser Supremo. Pues qué bien.

Lo que quiero decir es que, más allá del acierto o equivocación de tales artículos, más allá de si Juan Manuel es un versado en ciencias o no, lo que pretende en estos artículos es que nos demos cuenta de que todo lo que produce el hombre (religión, ciencia) está siempre sujeto a errores (aunque quizá habríamos de preguntarnos en qué hemos progresado realmente, si se instituyen las jornadas laborales de 65 horas semanales). El error es el compañero ineludible de la ciencia experimental. El camino hacia el saber está plagado de tropezones intermedios, y lo que hasta hace poco era una verdad aceptada es ahora falacia, y lo que antes fue patraña ahora es un hecho rigurosamente demostrado científicamente (hoy sabemos que la Tierra no es el centro del Universo). Es cierto que los postulados que había anteriormente a éstos no eran científicos, o al menos algunos de ellos, pero también es verdad que otros sí contaban con rigurosos estudios científicos. La historia de la ciencia se ve plagada de casos fraudulentos, como el Hombre de Piltdown o los rayos-N, por citar un par de ejemplos.

¿Acaso vamos a ser tan necios como para pensar que los hombres que hacen ciencia no se equivocan jamás? ¿Sabemos a ciencia cierta (el uso de ciencia aquí viene que ni pintado) que Dios no existe y que todas las religiones son falsas? Eso parece filtrarse de las afirmaciones que realizan los prepotentes asociados (o ni siquiera eso) a la ciencia, que no científicos, porque un científico no realiza afirmaciones tan rotundas como los hipócritas que les rodean, alardeando de sapiencia superior. Fíjense en la distinción que hago: la ciencia puede no equivocarse jamás, pero los hombres sí. Una perturbación en un experimento, una premisa falsa, un resultado absurdo… Quizá nos haga falta la visión de una persona ignorante, sin prejuicios ni predisposiciones a ver lo que desea ver, para que nos demos cuenta de otros posibles caminos. ¿Acaso vamos a perder el sentido de la cordura hasta el punto de no querer escuchar a quien no piensa como nosotros? Creo que el camino hacia la sabiduría estriba en escuchar todas y cada una de las opiniones, juzgarlas, encontrar sus puntos fuertes y débiles y al final elaborar una conclusión propia sobre todo ello. Pensé que eso también formaba parte de la experimentación científica.

El tema de la nutrición ha quedado en claro entredicho. El aceite de oliva es malo, luego bueno. Las patatas, para los cerdos, y la leche, para los corderos. Es como un brainstorming de ideas que surgen, se estudian, se esciben tratados y teorías y todos nos las creemos, aunque, como dice Juan Manuel, muchas sean absolutamente contradictorias. Un poco de sentido común. Lo que se pide es un poco de crítica hacia todo lo que captamos diariamente como noticias. Para nuestros cerebros es un ejercicio formidable, oigan.

Yo, que soy un profesional de la información (del ramo informático, no periodista; esta distinción es importante, creo), les aconsejo que sometan a rigurosa crítica todo lo que oigan y vean diariamente en cualquier medio de comunicación. Hoy día estamos saturados de información, y no todo el mundo hace bien su trabajo. Si nos creemos a pies juntillas todo lo que nos dicen, ¿para qué sirve la educación que hemos recibido? ¿En qué nos diferenciamos de aquellas masas movidas por políticos expertos en oratoria que nos llevaron a las Grandes Guerras, o a la Guerra Civil? ¿Y la manipulación e ineficiencia de los sindicatos? ¿Y la manipulación informativa que ejercen unos y otros?

Quizá haya cosas que no estemos haciendo tan bien como creemos. Quizá los que hacen tales críticas, se rasgan las vestiduras, se creen poseedores de la Verdad Verdadera y acusan con el dedo inquisidor no merezcan denominarse científicos, como con tanta pomposidad y petulancia alardean de serlo. No perdamos el norte, por favor. Hagamos, pues, un poco de autocrítica sobre nuestros progresos, y jamás perdamos de vista el sentido común, que, como decía un profesor mío de matemáticas, parece ser el menos común de los sentidos.

3 pensamientos en “A vueltas con la ciencia

  1. “incapaz de dar respuesta a todo lo que ocurre en el Universo”

    cierto. la ciencia tropieza, pero avanza. para muestra, un botón. o todos los de tu teclado.

    La diferencia, cuando alguien se encuentra con algo inexplicable, es si te puede la curiosidad o si por el contrario, eliges no preocuparte del tema y asignárselo al Dios de turno. Que si dependiéramos del segundo grupo todavía seguiríamos diciendo que thor se cogió un buen cabreo y por eso se inundó Louisiana.

    Al margen de ensayos, prueba y error, teorías que son falsas y luego son ciertas,…etc. La evolución es algo científicamente comprobado. Detrás del creacionismo, lamentablemente, suele haber demasiadas falacias destinadas a disfrazar la religión con la patina de respetabilidad que da el método científico. Las creencias, creencias son; no hay que avergonzarse de ellas, como tampoco se puede rebatir la evolución con falacias lógicas sin ninguna prueba real. Si lo haces, y de hecho hay gente que da conferencias provocarás una reacción inversa, que será tan furibunda como apasionado sea el interlocutor.

    En resumen: gracias a la investigación, estamos donde estamos. Las religiones han aportado una formación ética y moral a mucha gente, lo cual es de agradecer y saltos de fe en vez de respuestas probadas. A quien le sirva eso, perfecto. Pero no lo lalmemos ciencia, por favor🙂

  2. Muchas gracias por tu comentario. El mensaje que trataba de transmitir es que la ciencia no es capaz, ni probablemente lo será jamás, de dar respuesta a todo, y que en ese arduo camino se dan tropiezos, con lo cual a veces hay que ser un poco críticos con los resultados “intermedios” que se van obteniendo.

    En cualquier caso, desde luego que apoyo la teoría evolucionista, aunque haya entresijos que faltan por concretar.

    Y me gusta tu último párrafo: efectivamente, jamás hay que confundir la ciencia con las creencias.

  3. ahy que ser siempre crítics; es uno de los mandamientos de la ciencia; el problema es que hay gente que confunde “ciencia” con “dogma inamovible” y otros en cambio, confunden “fe” con “dogma inamovible”.

    Entre esos extremos, hay mucha gente que entiende la ciencia como el camino a descubrir cosas (por muchos tropezones que se den, que se dan, y son buenos, al final) y gente que entiende esta búsqueda de manera independiente a su fe y que no ve una amenaza en que la ciencia explique determinadas cosas, porque la fe está en otro plano. ¿en cual? ni idea, yo para eso soy quizá demasiado práctico, pero es indudable que como herramienta psicológica, la religión ha conseguido grandes azañas y grandes fracasos. Como la ciencia.

    Ahora, lo del espíritu reformista y crítico en el tema de la fe, ya lo veo yo más fastidiado🙂. Las verdades inamovibles por el salto de fe no se llevan bien cn el espíritu crítico y cuestionador. Pero como digo, son dos campos diferentes.

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