Un momento para recordar a Fernando Fernán Gómez (reeditado)


Qué gran tipo. Poeta, director, escritor, pero sobre todo actor. El mejor actor español de todos los tiempos, sin duda. Un ejemplo a seguir para los que, como él, somos pelirrojos y españoles. ¡Y para los españoles en general, qué demonios!

Dicen que era un cascarrabias. Qué voy a decir: un tipo tímido de siempre y con el tiempo cansado de los ajetreos de la vida pública… es normal que alguna vez se le agote la paciencia. Además existe un hecho innegable: los cascarrabias nunca son malas personas, porque sacan al exterior todo lo que llevan dentro y se les ve venir. Peores son los que se callan los odios y rencores.

Los tipos con carácter, polífacéticos, de estos que decimos “les hierve la sangre”, culos inquietos, y más con ese derroche de energía y de vitalidad allá donde van para mí son los imprescindibles, sin duda alguna. Esos que siempre se hacen notar por cosas buenas, por estar siempre produciendo y trabajando y mejorando día a día… esa clase de tipos son, sencillamente inmortales.

Tengo un tío que tiene un carácter muy similar al que tenía Fernán Gómez (jamás olvidaré aquellos “me cago en los chicos… le ahuman los huevos, siempre están jodiendo la marrana…” etc, etc). Un señor que con ochentaytantos iba en bici hasta la huerta todos los días y no paraba en casa, en el pueblo, nunca tenía frío; y qué vozarrón, parecía que vibraban las paredes cada vez que hablaba de puro recio.
Hace poco cayó enfermo, ya se sabe, la edad, y le fuimos a ver porque además era su cumpleaños. Se le caían las lágrimas, y a mí por ende me costaba contenerlas. Aquellos que te quieren te harán sufrir; ¡cómo nos regañaba de pequeños y qué cariño le tengo ahora!

Y es un varapalo ver a un personaje de estos, con esta vitalidad rebosando por todos los poros de la piel postrado en una cama, debilitado. El día que le pase a mi padre no sé lo que haré, porque jamás en 23 años de vida le he visto enfermo, salvo una vez que se cayó de espaldas de un primer piso y apenas se aplastó una vértebra, sin mayores consecuencias. Mi padre es super-mán, desde entonces, para mí.
Es un varapalo, decía, porque no te esperas ver a esta gente caer débil; no alcanzo a explicarme cómo un ser de esta categoría, que parece que todo lo puede… acaba como todo el resto del común de los mortales. Se me cae el alma al suelo.

Pero hay algo que ninguna enfermedad de la gente que quiero y admiro me podrá jamás arrebatar: su recuerdo. Hay dos celebridades que han fallecido este año que todos, jóvenes y mayores, recordamos con mucho cariño. Una es el Fary, y la otra es Fernán Gómez. Hasta siempre, Abuelo.

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