YouTube (reeditado)

Internet ha estallado. Desde que apareció allá por los años… ¿70? Sí, creo que sí, jamás se hubiera pensado que aquel método para intercambiar información entre laboratorios científicos de punta a punta de los Estados Unidos se iba a convertir en lo que es hoy día. No hay precedente. Opino que no lo hay. La ciencia informática se ha desarrollado a un ritmo brutal; tan brutal, que Silberschatz comentó en uno de sus libros de Sistemas Operativos que si la ingeniería automovilística, por ejemplo, se hubiera desarrollado a la misma velocidad que el desarrollo de los computadores, los coches alcanzarían los millares de kilómetros a la hora y consumirían una gota de combustible.

Tan imprescindible se ha hecho Internet en nuestras miserables y apocadas vidas que muchos no sobreviviríamos sin conectarnos durante más de 24h a la Red… para lo que fuera. Es sobrecogedor. Creamos nuevos servicios, nuevas comodidades, para a continuación, inmediatamente después, convertirnos en esclavos de esas nuevas comodidades. He oído a mucha gente, y ya ni me sorprende, que no quiere un ordenador ni aunque se lo regalen si no tiene tarjeta de red…

Y de todos los medios de que consta la Red de Redes el favorito por todos es, sin duda, la Web. Me quedo con ella y descarto al correo electrónico, a la transferencia de ficheros, la mensajería instantánea… hoy en día, los nuevos servicios de Internet, los más punteros, los más multimedia e hipermegachupis se basan en la World Wide Web. Impresionante. Ni su inventor, Tim Berners Lee, allá por los últimos años 80 y principios de los 90 lo hubiera imaginado.

Y ya entrando un poco más en harina del título que lleva este artículo, lo más de lo más es… disfrutar de los mejores momentos audiovisuales que han pasado por la vida de uno. El último berrido es Zattoo, que nos permite ver la televisión por Internet.
Pero pensemos en YouTube. Creo que estos tíos, un día de fumada en casa de unos colegas dijeron: “oye tú, ¿y si montamos un servidor con una página web para que la gente cuelgue sus videos chorras y los pueda ver tó Clifor?”. Ni los de Google, tú. Hace un año que conocí YouTube, y ahora mismo me pregunto… ¿dónde has estado tú todos estos años? Imagínense si, efectivamente, todos estos años hubiera existido YouTube. Bueno, lo primero es que necesitaríamos una superficie como la de Andorra, como poco, para albergar el clúster de computadores para almacenar los videos de todo el mundo, pero obviando este detalle meramente técnico (hagamos como Microsoft y pensemos que la memoria es infinita), pensemos por un momento en todos aquellos momentos que nos hubiera gustado grabar de nuestra vida… y colgar en Internet, para que nuestros amigos, compañeros, padres y tó quisqui viera en la Red… la maravillosa filosofía de: “lo quieres, lo tienes” (creo que también es un eslogan publicitario, pero no creo que me pidan derechos de copyright; bah, apenas me lee nadie, qué más da).

Y es verdad. Es que estás un día aburrido en casa y dices: “joer, macho, a ver cómo era la serie aquella de… o el videoclip de este otro grupo…” lo que decía: lo quieres, lo tienes.

Bah, pero da igual, el ser humano es tan estúpido por naturaleza que se cansa de todo, cuanto mejor vive más quiere, cuanto más tiene, más desea y eso nos pasa a todos. Ojalá cambien las cosas algún día y nos demos cuenta de una puta vez de lo que de verdad importa son estas pequeñas cosas que a veces no sabemos valorar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s