The Battle for Wesnoth: Un juego de estrategia por turnos (reeditado)


En estos días de recogimiento, meditación y estudio en los que se acerca el período de criba antes de las vacaciones estivales, me gusta disfrutar de algún juego que me distraiga del estrés de los dichosos exámenes. Y como últimamente me he vuelto muy linux-ero y muy pro-software libre, buscando en la red (es mentira, venía entre los paquetes de instalación de mi XUbuntu) encontré The Battle for Wesnoth.

Y me ha encandilado. Es un juego de gráficos muy simples; a todos los experimentados en el tema les recordará al mítico Heroes of Might and Magic 2, en los cuales los gráficos eran poco menos que dibujos animados, en ocasiones muy graciosos. Aquí no acaba el paralelismo entre estos dos juegos, pues como indica el rótulo del artículo, se juega por turnos. Pero a diferencia de la saga Heroes, en esta ocasión las unidades van sueltas por el mapa, y se mueven de una forma totalmente independiente a los movimientos de su héroe, al que deberán proteger.

Como es típico en estos temas, cada unidad tiene sus puntos de vida, sus armas propias, sus habilidades y su capacidad de movimiento. Normalmente se puede seleccionar entre 2 tipos de ataque. Básicamente tendremos infantería, arqueros y caballería, con diferentes habilidades dependiendo de las razas. Estas razas se dividen entre legales, que consiguen puntos extra para el ataque durante el día, neutrales y caóticos, a los que la noche les viene muy bien para atacar. En cada turno moveremos a nuestras unidades a la posición que más les convenga, teniendo en cuenta que cada zona del mapa (bosque, montaña, agua, pradera, torreón…) ofrece un distinto nivel de protección a según qué tipo de unidad: a los enanos les viene muy bien la montaña, a los elfos los bosques, a la caballería el campo abierto y a las nagas el agua, por citar sólo unos ejemplos.

Cada criatura tiene sus puntos de vida propios, de experiencia y incluso su propio nombre que la distingue de otras criaturas de su tipo. No os asustéis por todo esto, que el juego es simple en el manejo, se pilla en un par de campañas del tutorial todo lo que se necesita saber y todo viene bien indicado. Las criaturas tienen distintos niveles, y a medida que van obteniendo experiencia en el ataque pueden ir promocionando a niveles superiores, lo cual es divertido. Incluso en ocasiones podremos seleccionar qué nuevo nivel queremos adoptar (ej.: los magos blancos curanderos o los rojos lanzadores de bolas de fuego). Podremos, entre los distintos escenarios que conforman una campaña (hay 7 campañas), reincorporar a criaturas que ganaron experiencia en escenarios pasados, y así aprovechar nuestra ventaja para promocionarlas de nivel.

Las misiones fundamentalmente se basan en derrotar al enemigo, llegar sano y salvo hasta cierta zona, recuperar un objeto… manteniendo al héroe con vida, a sus compañeros más importantes y sin superar el máximo de turnos. Esta es una idea un poco molesta pero que siempre deberemos tener en cuenta: para cumplir exitosamente con los objetivos del escenario deberemos tener muy presente que no debemos exceder este límite de turnos cuyo número dependerá de cada escenario.

Para reclutar criaturas deberemos poseer oro, el cual se consigue poseyendo aldeas, las cuales además de reportarnos el oro nos servirán para guarecernos (dan un extra de protección a las criaturas que se encuentran en ellas) y curarnos al final de cada turno.

El ataque es bastante curioso: cada criatura tiene sus puntos de ataque según el arma que utilice, los golpes que aseste por turno y su nivel, variando en un cierto rango de valores, pero lo interesante es que no siempre golpea, sino que lo hace con cierta probabilidad, dependiendo de la capacidad de protección de su antagonista: su defensa y su situación en el mapa (bosque, montaña…) esto hace al juego emocionante, sobre todo cuando un pobre arquero aguanta valientemente los embistes de 3 o 4 wargos…

En cuanto al desarrollo del juego, uno de sus puntos fuertes es: a medida que se desarrolla la acción en un escenario, es posible que aparezcan aliados imprevistos… o enemigos que nos cojan por sorpresa. Este dinamismo hace que el juego sea divertido. Además en algunas ocasiones, cuando logremos terminar los objetivos de un escenario se nos permitirá decidir qué escenario será el siguiente que jugaremos en base a una decisión que deberemos tomar. Por otra parte los escenarios no se hacen demasiado pesados: todavía no he encontrado ninguno que haya tardado más de 2 horas en terminar.

Finalmente, la estrategia del juego es bastante real: mi idea, que es bastante común en todos los juegos de estrategia, es poner en primer nivel a la infantería, seguida por la caballería, la cual es muy vulnerable cuando carga, pero si acierta resulta muy efectiva. A los flancos, y protegidos en los bosques, coloco a mis arqueros, y en medio del grupo es bueno situar a los magos, que son vulnerables pero para curar y/o rematar al enemigo están bastante bien. En la retaguardia llevo al héroe, protegido y dado que además estos héroes pueden tener habilidades como curar o liderazgo, lo cual da un extra para golpear al enemigo. Otras ideas importantes es proteger pasos estrechos, puentes… con arqueros, pues las montañas son lentas de cruzar y el agua ofrece un blanco fácil a los arqueros.

El hecho de ser software libre hace que haya multitud de añadidos al juego como por ejemplo: nuevas campañas, mapas y escenarios. Sin contar que además el hecho de que sea software libre permite que el juego esté disponible en plataformas Linux, Windows y MAC.

Creo que no tengo nada más que decir. Un juego gratis, ligerito (unos 60Mb), para cualquier plataforma, parcialmente traducido al español en la historia y en los diálogos, y totalmente traducido en los menús, malo en gráficos pero dadle tiempo; la historia es muy entretenida, además la gente colabora haciendo nuevas misiones, lo cual está muy bien, así como el transcurso de las batallas, los eventos en los distintos escenarios y las decisiones que hay que tomar, que dotan al juego de un dinamismo muy satisfactorio.

Para todos aquellos que, como a mí, opinen que la mejor manera de descansar a la mente es mantenerla ocupada con otra cosa, no se sentirán decepcionados.

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