Lanzarote, fuego por dentro Octubre 18, 2009
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Hace poco menos de un mes estuve con mi novia de vacaciones en Lanzarote, una de las islas que, como todos saben, conforma el archipiélago canario. Disfrutamos de un tiempo espléndido, visitamos lugares muy interesantes y cenamos a cuerpo de rey. Quería compartir aquí mi experiencia desde un punto de vista más o menos objetivo, para que futuros visitantes de la isla puedan tener un punto de referencia acerca de qué ver, qué comer y dónde hospedarse.
Hospedaje
Nosotros elegimos un apartotel por la privacidad de tener nuestra propia casita y el precio de este tipo de hospedajes. Encontramos una buena oferta en Sun Park en régimen de alojamiento y desayuno, por 16€ cada persona. Un precio muy asequible teniendo en cuenta que las habitaciones incluyen una pequeña cocina con todos los utensilios necesarios para preparar comida. Además el complejo hotelero tiene varias piscinas, salas de reunión, parques para los críos y demás. Situado en Playa Blanca, al sur de la isla, en dirección a Playa Papagayo.
Qué comer
Algunos días cenamos en los numerosos restaurantes que se ubican en el paseo marítimo de Playa Blanca, con vistas al mar y todo el pastel. Alguna vez elegimos pescado del día, como no podía ser de otra manera, y no nos decepcionó en absoluto. Cherne (como allí llaman al mero) fino, suave al paladar, aunque es más típica la Vieja. Los precios varían entre restaurantes levemente, pero en general se come barato y bien.
Qué ver
Montañas de fuego.

Vista del parque nacional de Timanfaya y el Atlántico al fondo
En pleno parque nacional de Timanfaya, en el centro de la isla, existe una ruta en autobús, por 8€ que le mostrará el árido y virgen desierto rojo de la isla, suelo protegido por la Unesco como Reserva de la Biosfera. Es algo fuera de lo común para los que vivimos en la península, y puede merecer la pena por ello; pero van a ver eso mismo: desierto.
La Cueva de los Verdes.
Un paseo de aproximadamente 1km por el interior de cuevas rehabilitadas por César Manrique, artista polifacético y gran defensor de la isla. En su interior no veremos las típicas estalactitas y estalagmitas, sino marcas de los ríos de lava que quedan de las últimas erupciones de la isla, allá por el siglo diecinueve. Todo decorado con luces de colores, da un aspecto bastante curioso. Lo del nombre de los Verdes es algo muy curioso que… no, es mejor que vaya y se lo cuenten. Cuidado con los desfiladeros, en algunos, inexplicablemente, no hay barandilla… Precio: 8€.
El volcán de Caldera blanca.
Ruta de senderismo a través de Timanfaya, por un auténtico pedregal que desemboca en los volcanes de Caldera Pequeña y Caldera Blanca más adelante, los volcanes con mayor altitud de la isla, a unos 500m de altura. Muy recomendable llevar bastón y calzado adecuado, esto es: botas de montañismo, no zapatillas deportivas. Dificultad: media, por la ascensión al cráter y el suelo pedregoso, no apto para tobillos frágiles.

Interior del volcán de Caldera Blanca
Jameos del agua.
Bueno, pues otra bajada a una gruta con un estanque subterráneo donde se aloja una especie endémica de cangrejo canijo y blanco. Los jameos son precisamente las salas subterráneas que la lava fue creando a su paso por debajo de la tierra y que después han quedado al descubierto al derrumbarse los techos de roca. Incluye un pequeño centro de interpretación donde aprenderemos cómo funciona el asunto del volcanismo, la formación de la isla y demás. Precio: 8€.

Jardín de cactus
Jardín de cactus.
Alberga miles de especies de cactus recogidas de todos los rincones del planeta, a cada cual más curioso. Precio: 6€.
Y para terminar…
… puede dar un paseo en camello por las áridas arenas de Timanfaya; el precio es de 12€ el alquiler del camello, en el cual pueden montar dos personas.
Malditos bastardos… Octubre 3, 2009
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El pasado domingo fui al cine a ver Malditos Bastardos, de Tarantino. Qué peliculón. Merece la pena pagar los 6 euros que cuesta la entrada para ver una película así. Aunque he de reconocer que me dolió un poco. Tarantino es uno de esos directores cuyas películas no se recuerdan por ser maravillosas en su conjunto, grandes historias, impresionantes personajes, no.
Tarantino hace películas de las que todo el mundo recuerda tal escena, o tal otra porque son pasajes, simplemente, geniales.
Aquella de Kill Bill donde ruedan cabezas por todas partes, o aquella de Pulp Fiction en que Samuel L. Jackson recita
un pasaje de la biblia, o la escena del coche, o tal otra… son escenas magistrales, en las cuales todo es sencillamente,
para enmarcar en un museo: los diálogos, los personajes, la situación.
Tarantino sabe sacar lo mejor de cada actor; en sus películas vemos al mejor Travolta, Jackson, Thurman, Willis, y por qué no decirlo, Pitt. Algunas de las mejores interpretaciones de estos actores están en sus películas.
Alguien me dijo hace poco, discutiendo sobre esta película, que la diferencia entre Robert Rodríguez y Tarantino, buenos amigos por cierto, es que la violencia de Robert Rodríguez es previsible y bestial; la de Tarantino es bestial, pero es imprevisible. De repente un personaje muere así, sin avisar; o una situación tranquila se convierte en una matanza. Y sin embargo no hay violencia gratuita; todo tiene un sentido y un por qué, y al final todo encaja, y las pequeñas historias cuadran, y el resultado es un todo que como las fractales en matemáticas es bello en sus niveles más elementales y bello en el todo que conforman.
Hay quien dice que esperaba más de esta última, que las tiene mejores, que es una pequeña decepción… yo no soy un cinéfilo devoto de Tarantino, pero bajo mi ignorante punto de vista es una película magistral, donde lo fundamental a destacar es el personaje de Hans Landa (Christoph Waltz), un general alemán. Digno de estudiar minuciosamente cada gesto, cada movimiento de este impresionante actor políglota (además de alemán, habla perfectamente francés, inglés e italiano). Bajo mi parecer, un digno merecedor del Óscar al mejor actor secundario.
Además, nuestro medio hispano Daniel Brühl se confirma como un actor de los grandes, y eso nos debe llenar de orgullo. Su papel es menos importante que en otras películas como Salvador o Goodbye Lenin, pero hace un buen trabajo.
Brad Pitt hace una buena puesta en escena, se nota que se ha preparado a conciencia su personaje, pues quien espere ver al típico guaperas sonriente y pillín está equivocado; verá a un Brad Pitt rocambolesco, entre Ace Ventura y Marlon Brando en El Padrino.
No sé si serán de los que se deja caer regularmente por las salas de proyección, o son más de palomitas, manta y sofá, o de los de compartir contenidos libremente en la Red; en cualquier caso, vean esta genial obra maestra.
P.D.: A título personal, quiero pedir perdón por mi ausencia de varios meses… espero estar a partir de ahora más atento al blog; de todos modos, gracias a los que en este período de hibernación (como diría el bloguero de Kriptópolis) no han dejado de visitar esta humilde página; apenas he caído poco más de 10 visitas diarias. Esto significa dos cosas: o bien que tengo tan pocas visitas que menos no puedo tener, o que el paro está haciendo estragos y la gente tiene poco que hacer. En cualquier caso, gracias por visitarnos, vengan cuando quieran.
Turismo rural en Aliste (Zamora) Junio 27, 2009
Posted by ravelus in Cultura, Experiencias.add a comment
Hace ya unas cuantas semanas estuvimos mi novia y yo haciendo turismo rural por la región de Aliste, al oeste de Zamora, una zona muy bella en cuanto a paisajes y tranquilidad que recomiendo a todo el mundo.
Aliste es una región húmeda, contrastando con la zona del este de Zamora (Tierra de Campos), mucho más seca. Mientras que el oeste es zona de pastos y vegetación abundante, que bien nos puede recordar al norte de España, la zona oeste es más típica de la meseta castellana, con campos de cereal y llanuras interminables. Cubre desde la sierra de la Culebra al norte hasta la zona de Sayago al sur de Zamora, por el oeste con la frontera de Portugal y con el este aproximadamente con la Vía de la Plata, antigua calzada romana utilizada para transportar plata desde las minas asturianas a los puertos de Cádiz, aunque probablemente se empezó a utilizar antes por otros pueblos. Hoy, carretera nacional y vía del peregrino del sur hacia Santiago de Compostela.
Estuvimos en un pueblecito llamado Ceadea, a pocos kilómetros de Alcañices, cabecera de comarca de la región. Es un pueblo tranquilo, típico de la región, donde las linderas de las tierras se separan con lo que ellos llaman cortinas, que no es más que un muro de piedra de unos 80 cm. de altura.

Vista del pueblo de Ceadea
Lamentablemente para mí, no es una buena zona de senderismo, debido a que no hay rutas bien trazadas y hay poca información al respecto. No hay una buena coordinación entre los distintos concejos para tratar de establecer un conjunto turístico regional importante, lo cual es una verdadera pena. En Muelas de Pan, por ejemplo, existe un pequeño museo de alfarería típica de la región, pero poca gente sabe cuándo está disponible.
De modo que los mejores conjuntos paisajísticos serán visitados en coche. Posiblemente desde el punto de llegada se pueda, posteriormente, hacer alguna ruta. Los lugares más interesantes son:
- La Sierra de la Culebra, a la que se puede acceder en coche, pasando por el pueblo de Villardeciervos, cuyas casas de piedra y madera son curiosas de ver; otro pueblo, éste semi-abandonado, sería Sta Cruz de los Cuérragos, un pueblo muy bello de calles y casas empedradas y tejados de pizarra. Desde allí se puede hacer una pequeña ruta a pie, de una media hora, descendiendo al Valle de los Infiernos, que cae a la derecha del pueblo, en un aparcamiento gratuito que hay.

Una casa típica de Villardeciervos, pueblo que prosperó gracias al contrabando con Portugal de diversas materias

Santa Cruz del Cuérrago
- Los Arribes del Duero, con varios pueblos para recorrer. El principal atractivo turístico de la zona probablemente sea el Puente Pino, en Pino del Oro, un puente de cien años de antigüedad, el primero de hierro que se construyó en España. Se accede por una carretera serpenteante por la cual no conviene correr mucho.

Puente Pino. Impresiona verlo en vivo y en directo
- Miranda de Duero, en Portugal. Cruzando la frontera, está este bonito pueblo (más bien ciudad) portuguesa, típicamente conocida por sus baratas toallas. Personalmente me quedo con sus bares, sus cafés bien cargados y aromáticos a 50 céntimos, sus bacalaos a la dorada y sus vistas del río Duero.

Catedral de Miranda do Douro, en Portugal
- La propia región de Aliste, con sus paisajes, sus vacas y su ternera de Aliste con denominación de origen, que tuve la oportunidad de degustar en la casa rural donde nos hospedamos y es una auténtica delicia. En horno de leña y chimenea tradicional. De la brasa al plato. Una gozada.

A la parrilla, sabe mejor
- Embalse de Ricobayo y región circundante. Es un embalse que se construyó hace varias decenas de años. En esa zona, más soleada y seca, existen algunas rutas de senderismo y escalada.
Otros pueblos interesantes son Tábara, Alcañices (donde hay una pequeña ruta muy agradable que discurre a lo largo de un arroyo, pasando la Torre del Reloj), Fornillos de Aliste… Como curiosidad sepan que en esta región la Casa de Alba tiene importantes extensiones terrenos…

Torre del Reloj de Alcañices. En el Medievo este pueblo estaba amurallado.
El visitante también podrá hacer alguna ruta a caballo y practicar deportes acuáticos.
Si pueden hacer una escapadita de fin de semana o un pequeño puente, no lo duden, visiten Castilla y León. No hace falta ir más lejos cuando lo bueno lo tenemos aquí.
Alfred Wegener: el genio olvidado Marzo 22, 2009
Posted by ravelus in Cultura.1 comment so far

En estos días en los que todo el mundo recuerda a Charles Darwin como consecuencia del 200 aniversario de su nacimiento, no puedo evitar recordar a otro genio de similar talento pero mucho más olvidado: Alfred Wegener. ¿Y por qué no se recuerda a Alfred Wegener tanto como a Charles Darwin? Pues no sé, quizá sea menos mediático, a lo mejor es porque no era pelirrojo, como yo, o quizá fue menos polémico… quizá lo que ocurre es que no hizo rasgar las vestiduras de la Santa Madre Iglesia y por eso “mola” menos. No chana tanto porque no le plantó cara a los estamentos más profundos de la civilización… Ni siquiera la página dedicada a su persona en la Wikipedia en español está bien redactada. Y sin embargo, dejándonos de morbos, polémicas y tonterías, Wegener cambió la forma de ver el mundo tanto como Darwin, Copérnico, Galileo o el mismísimo Einstein. Pero en ciencia quizá existe también eso que llaman carisma o mojo, y ya se sabe lo que pasa: o se tiene o no se tiene.
Conocí a Wegener en los libros de Geología de la ESO, porque aunque no se lo puedan creer todavía se estudiaban a algunos genios en la ESO. Me llamó mucho la atención el personaje, me imaginé al ingenioso geólogo observando sus mapas, pipa en boca escudriñando con sus hábiles ojos como si tratara de resolver un puzzle que estuvo delante de nosotros siempre y no supimos resolver. Desde entonces le cogí cariño, porque jamás había oído hablar de él antes y jamás he vuelto a oir hablar de él después, porque sus descubrimientos cambiaron el mundo para siempre y porque no es tan mediático como Darwin. Que conste que no tengo nada en contra de Darwin; polémicos abstenerse.
Wegener, para el que no lo sepa, fue aquél geólogo berlinés que descubrió, a principios del siglo pasado, que la superficie terrestre no estaba formada por algo uniforme formando un todo, sino que estaba compuesta por piezas que encajaban de una cierta forma. Cada una de estas piezas constituía lo que se ha dado en llamar placa tectónica, y flotaba sobre una superficie de lava líquida que se conoce como magma. Antes, se pensaba que uno podría viajar en calesa desde Nueva York a Londres sin ningún problema por el fondo marino, salvando el obvio inconveniente de que no podemos respirar bajo el agua. Se pensaba que el fondo marino era algo así como una piscina, una planicie. Afirmar lo contrario le costó a Wegener muchas controversias, enemistades y burlas. Posteriormente se descubrió la brecha del Atlántico, una auténtica cordillera submarina que separa las placas Norte- y Sudamericana de las placas Euroasiática y Africana. Como para excalarlas en calesa y caer después a profundos pozos de lava, diría yo.
Más allá en sus investigaciones, justificó con su teoría el surgimiento de montañas formando cordilleras (orogénesis), islas, volcanes, terremotos, maremotos, fisuras y fallas. Así de importante es que hoy día utilizamos la escala Ritzer para medir la violencia de un terremoto sin pensar en quién descubrió por qué se producían. En su teoría, Die Entstehung der Kontinente und Ozeane, “El origen de los continentes y los océanos” (la analogía con Darwin y su origen de las especies es patente), explicó que en un principio todas las tierras formaban un único continente, Pangea. Quizás esta historia ya nos suene más a algunos que hayamos visto algunos documentales de la 2 y seamos o fuimos alguna vez unos apasionados de los dinosaurios.
Pregúntenle a un geólogo quién fue Wegener. Hoy día toda la geología se explica a partir de sus teorías, que comenzó con el estudio de fósiles y rocas. La plasticidad de los terrenos, los movimientos sísmicos y sus consecuencias, el pasado, el presente y lo que será de nuestra Madre, la corteza terrestre, en el futuro.
Wegener fue, sin duda, el padre fundador de una de las principales revoluciones científicas del siglo 20. Va por usted, maestro.
Chopin fue antes músico que compositor Octubre 24, 2008
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Me encontraba anoche escuchando una de las obras maestras de Frédéric Chopin (1810-1849), concretamente escogí el Nocturno Nº2 en Mi bemol mayor (Op.9/2, Andante), una obra conocidísima, y durante los 4′33 minutos que dura el movimiento cerré los ojos y me sumergí en la delicadeza de las notas de piano que sonaban en el compact-disc.
Esto me transportó a un escenario de armonía, paz interior, tranquilidad. Después abrí los ojos y percibí el distinto color de las notas que sonaban, unas veces las teclas del piano eran presionadas con fuerza y energía, otras veces con delicadeza, acariciando la melodía. Pensé en la maestría del pianista, en el sentimiento que pone al sentir la música.
Pensé lo que nos dijeron una vez en clase de música: un gran compositor adquiere tal maestría en el arte de la música, y de ahí llamarles Maestros, que con sólo ver un pentagrama oye la música en su cabeza, con todo lujo de detalles. Sienten la música, ven la música, la perciben hasta un nivel en el cual el resto de los mortales jamás seremos capaces de alcanzar jamás. Del mismo modo en el que Jean-Baptiste Grenouille percibía los aromas en la genial novela El Perfume (Patrick Süskind).
Y entonces, sólo entonces comprendí que para que un compositor lograra tal soltura, tal maestría en el conocimiento de la música, primero debía haber aprendido a tocar un buen número de instrumentos. Primero debió tocar el piano como el que anoche escuchaba en el Nocturno de Chopin, el violín, y posiblemente unos cuantos más.
Enseguida encontré el paralelismo con el desarrollo de software: el maestro sería el gestor de proyectos; el aprendiz o músico sería el programador. Un ingeniero de software no puede alcanzar la maestría de un gran gestor de proyectos (y destaco lo de gran porque en el software, como en la música, hay de todo) si antes no ha adquirido la habilidad de “tocar” programas con sus dedos, sentir la magia del código. Sólo cuando ha adquirido tal habilidad, y va escalando posiciones en el desarrollo (diseñador, analista), entonces será capaz de, con sólo ver la descripción de un problema, vislumbrar los detalles de la solución, encajando piezas como en Minority Report, de Philip K. Dick. Será capaz de, viendo un código, un diagrama, una descripción funcional, montar la solución en su cabeza. Tal es la maestría del buen gestor que es capaz de alcanzar niveles cognoscitivos de entendimiento superiores a los de cualquier ser humano. Pero antes de eso, fue músico, fue programador.
El País Semanal vs. XLSemanal Agosto 28, 2008
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Hace tiempo tuve la oportunidad de leer El País Semanal por segunda vez en mi vida, y digo oportunidad porque jamás compro El País, como ya sabrán de buena mano quienes me conocen, y si no que lean la página de este blog “Sobre mí”.
Yo soy un ferviente admirador y seguidor del XLSemanal, pero reconozco que existen cosas que no me gustan en tal revista, por lo que he decidido establecer una comparativa entre ambas revistas y buscar sus puntos fuertes y débiles, siempre a mi honesto y humilde modo de ver.
El País Semanal
- Cartas al director: Pobres, partidistas (recuerdo una alabando a Alfonso Guerra; hay que tener unos huevos muy, muy grandes), no premian las mejores cartas.
- Artículos: Bastante pobres de contenido, suelen tratar temas personales, y no de interés más publico. Aburrido. Solamente se libra Javier Marías, aunque me gustaba más cuando escribía para XLSemanal (por entonces El Semanal), etapa de la que guardo algunos artículos suyos muy buenos.
- Organización: el caos. No distingo dónde comienzan las entrevistas, de los reportajes, de los reportajes fotográficos, de los monográficos temáticos… un desorden total.
- Titulares: ambiguos; no dicen nada. Recuerdo uno: “El lado femenino del sónar”. Así, a bote pronto, pensé en los sónares de los barcos, pero no; se refería al festival de música SÓNAR.
- Fotografía: buenas fotografías, aunque no se destaca demasiado la labor del fotógrafo. Análisis muy personales y muy subjetivos, por mucho que los haga el mismísimo Juan José Millás.
- Gente: muy rara, no la entiendo. Una pequeña entrevista a una tal Carmen París, cantante que destaca una obra en la cual se postula que, y cito textualmente, “nuestro satélite lunar no debería estar ahí, según las leyes físicas. Su existencia es bastante inexplicable”. Que se lo pregunten a Saturno… aunque inexplicable diría yo que son los gustos literarios de esta mujer.
- Publicidad: mucha, demasiada. Pero es una constante en cualquier revista.
- Lo mejor: mmm… cuando encuentre algo lo señalaré, lo prometo.
- Lo peor: Además de la desorganización, destacaría la gran cantidad de apartados muy poco interesantes, que más sirven de publicidad que de otra cosa: tecnología, turismo, viajes, moda…
XLSemanal
- Cartas al director: Fuera aparte de la opinión del cartero (Lorenzo Silva), con el cual puedes estar más o menos de acuerdo, es loable el que siempre intenta poner el contrapunto publicando cartas de opiniones muy distintas, incluso opuestas, que nos permiten reflexionar y comprender todas las ópticas posibles de un determinado tema. Incluso abre debates internos. Una profesora escribió en una ocasión dando las gracias porque utilizaba esta sección para ilustrar sus clases de filosofía. Chapó.
- Artículos: Escribe Pérez Reverte, Carmen Posadas, Juan Manuel Parada y en ocasiones Paulo Coelho. Con este cartelón qué podemos esperar… lo mejor: Pérez Reverte y Carmen Posadas. Unos genios. Se echa de menos mucho a Carlos Herrera. Las ilustraciones de Mingote aportan un punto de ironía inteligente muy de agradecer.
- Organización: bastante bien estructurada: magazines, noticias, entrevistas, apartados de ciencia, de cultura, de moda… bien identificados mediante notas en la cabecera de la página. Cada sección se introduce con una página claramente diferenciada del resto.
- Titulares: buenos, inteligentes, sugerentes. Invitan a seguir leyendo.
- Fotografía: buenas fotografías, no hay opiniones, solamente descripciones. Algo que se debe valorar: se deja el observador que extraiga el mensaje, que extraiga sus propias conclusiones. Gran importancia a la fotografía, ocupa un lugar preeminente. El fichaje de Álvaro Ybarra Zabala es todo un acierto. Un gran reportero y fotógrafo de guerra.
- Gente: muy interesante. Pero como siempre, hay de todo.
- Publicidad: mucha, demasiada. Pero es una constante en cualquier revista.
- Lo mejor: Cartas al director, articulistas, apartado de ciencia…
- Lo peor: Algo tremendamente malo de XLSemanal: la moda, el turismo y la tecnología para bolsillos elitistas; nos venden una publicidad carísima como para darnos en los morros porque mucha gente no se lo puede permitir. Me parece un auténtico insulto al lector. Las contradicciones: como ejemplo, uno que señaló un lector; ocurría en un número que después de apostar por el cambio climático y la salvaguarda de las especies, a continuación aparecía un reportaje de moda con una modelo muy mona y de fondo una cabeza de ciervo colgada en una pared…


Hace unas semanas logré conseguir los documentales de Zeitgeist y su secuela, Zeitgeist Addendum, en inglés subtitulados al español. Después de unas cuatro horas de documental (dos horas por parte) y de una sensación de congoja profunda, mezclado con retortijones de estómago y náuseas (sin duda cené algo en mal estado), sometí el asunto a una seria crítica. Al fin y al cabo, el último y fundamental propósito del documental es despertar el sentido crítico del ser humano, un órgano que se ha ido atrofiando con los años y que se encuentra donde de forma eufemísticamente se conoce como el final de la espalda, entre la primera vértebra y el fémur, pero por detrás.
Que la telebasura vende ya lo sabíamos. Que la gente prefiere estar embobada delante de una pantalla viendo a Belén Esteban o a Mariñas también. Que la sociedad ha perdido (si es que alguna vez lo tuvo) el sentido crítico frente a toda la información que reciben es patente. Que muchos medios de comunicación, incluyendo televisión, radio y prensa trata de manipularnos es más que evidente, y que este poder les viene muy bien a los políticos para controlarnos y hacer que respetemos el “sistema” que tan concienzudamente han diseñado es… alarmante.

