Senderismo en región de Benavente (Zamora) (II) Enero 19, 2009
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Ruta 2: Senderos y caminos de la Vega del Esla
Tiempo aproximado a pie: Variable, dependiendo del paseo que se desee realizar.
Dificultad del terreno: baja. Terreno llano.
Equipo recomendado: Bastón, calzado adecuado que nos protega del posible barro y rocío. Atención a las condiciones climatológicas. Agua.
Medios: bici, pie, coche. Los caminos suelen estar en bastante buen estado. Los que más piedras tienen levantadas son los más transitados por el ganado bovino, que levanta las piedras con las patas. Esto puede dificultar un poco el paseo en bici.
Fauna y flora: Zorros, liebres, perdices, codornices, águilas, culebras, patos, grajos; lucios, barbos. Chopo, maíz, cereal y otros tipos de vegetación y cultivo. Campos labrados de cereal y remolacha.
La ruta aquí es variable, siempre y cuando no perdamos de vista a lo lejos al pueblo y no lo confundamos con el cercano pueblo de Barcial del Barco, fácilmente identificable por el edificio del silo de grano. Ningún camino tiene trampa ni se acaba, pues son caminos que se utilizan para transitar con ganado y vehículos agrícolas para acceder a las tierras.
Lo más bello de esta ruta es buscar el margen del río y recorrerlo. Para llegar a él, simplemente hay que cruzar la carretera de la Ruta de la Plata (o carretera nacional de Zamora) y avanzar recto hasta que lleguemos a él, caminando por los senderos. También existe una bonita laguna que se ha formado a partir del río y en la cual suelen descansar patos y un bosque de chopos en cuyo interior respirar es un placer.
Recorreremos maizales, tierras cultivadas con remolacha y cereal, altos bosques de chopo (bien subvencionados por la Diputación y otros organismos). Existen algunos senderos que se salen de los caminos principales; es bonito seguirlos porque nos llevarán por parajes mínimamente tocados por la mano del hombre, y la posibilidad de perderse es relativamente baja siempre y cuando tengamos el punto de vista del pueblo, para retornar.
Podemos recorrer la vega del río Esla hacia Barcial del Barco o Santovenia del Esla, pero estas vegas no son tan ricas y pintorescas como la de Villaveza del Agua, que además es más grande.
Dos precauciones importantes: existe una zona, la playa de Santa Elena, donde se puede uno bañarse en el río. Ojo a esta y otras zonas, que el río es peligroso y se hacen remolinos en pozas del lecho del río que nos puede provocar más de un disgusto. Ya un joven vecino del pueblo se ahogó hace unos cuantos años. Segunda precaución: si recorremos el camino en bicicleta, no se aparten de los carriles marcados por los vehículos agrícolas, ya que en las zonas más exteriores de los senderos crecen una planta maldita para los mountain-bikers, los abrojos, que pinchan las ruedas de las bicicletas con la facilidad de las agujas para pinchar globos. Mientras no salgamos de los carriles, no deberíamos tener problemas. No es conveniente, por tanto, tomar senderos que no sean caminos agrícolas en bici.
Ruta 3: Por la Vega del Esla hasta Bretocino
Tiempo aproximado a pie: 7 horas, ida y vuelta incl. si se realiza toda la ruta que aquí se describe, incluyendo un tiempo de descanso de hasta 1 hora.
Dificultad del terreno: baja. Terreno llano.
Equipo recomendado: Bastón, calzado adecuado que nos protega del posible barro y rocío. Atención a las condiciones climatológicas. Agua. Debido a la duración del recorrido, es conveniente preparar alimento para descansar en merenderos habilitados a tal efecto. No olvidar llevar bolsas para recoger los desperdicios. El bosque es de todos. Respétalo.
Medios: bici, pie, coche. Los caminos suelen estar en bastante buen estado. Los que más piedras tienen levantadas son los más transitados por el ganado bovino, que levanta las piedras con las patas. Esto puede dificultar un poco el paseo en bici.
Fauna y flora: Zorros, liebres, perdices, codornices, águilas, culebras, patos, grajos; lucios, barbos. Chopo, maíz, cereal y otros tipos de vegetación y cultivo. Campos labrados de cereal y remolacha. Huertos.
El camino comienza, nuevamente, desde Villaveza del Agua. De aquí partimos hacia la Vega del Esla como describimos en la Ruta anterior, y caminamos en dirección Zamora por los senderos, es decir, de espaldas a la carretera hacia la izquierda, siempre recto. Cruzaremos las vegas de Villaveza, Santovenia y Bretó, pueblo al que llegaremos tras 1 hora y 15 minutos de caminata, aproximadamente.
Allí preguntaremos por el puente que une Bretó y Bretocino, un puente muy reciente que ahora deja a estos pueblos a una distancia menor que 1km. Hace tiempo se decía que “Entre Bretó y Bretocino, poco trecho, pero mal camino”, debido a que estaban separados por el río Esla y no existía puente en varios kilómetros de distancia que permitiera ir de un pueblo a otro. Llegados al puente, seguiremos un sendero al pie del puente, por la orilla del río, hasta llegar a la presa del Esla. De ahí parten dos caminos: uno sigue el río al margen, el otro sube a un monte. La última vez que fui dejé unas piedras en medio del camino para poderlo cruzar debido al barrizal que me encontré por las nieves, las lluvias y las heladas invernales. Ambos caminos continúan durante varios kilómetros; lo podemos recorrer hasta donde queramos, sin perder de vista el camino de vuelta y la hora que sea, con precaución de que no se nos haga demasiado tarde. Personalmente aconsejo tomar el camino del monte porque la vista del río desde arriba es interesante, y el bosque que se extiende de matojo y encina es digno de ver.
Retornado el camino podemos parar a comer en los merenderos que están situados por las cercanías de la presa. Una vez descansados, podemos cruzar la presa y caminar, durante apenas 1 kilómetro, por un camino que se corta en una playa fluvial donde nos podremos bañar, tomando las precauciones señaladas en la Ruta 2.
Volviendo por el camino, podemos subir al puente y cruzarlo por las aceras (ya que el puente es carretera) hacia la otra orilla. La vista del río desde el puente es bastante merecedora del esfuerzo que hemos hecho hasta ahora. Una vez cruzado el puente estaremos en Bretocino, en cuyas laderas se ubican huertos y pequeñas parcelas separadas por piedra que asemeja a las zonas de pasto del norte de León y Asturias. No en vano estamos a escasos kilómetros de la provincia de León. Desde aquí podemos dar la vuelta por donde hemos venido y regresar.
To GOTO or not to GOTO. That’s a good question! Enero 12, 2009
Posted by ravelus in Informática.add a comment
Parafraseando a Shakespheare, nada menos (“To be, or not to be: that is the question”). Recientemente asistí a un debate en un foro de Internet sobre el uso de GOTO en programación, un tema muy controvertido aun en estos días de paradigmas de computación avanzados como la Orientación al Objeto, Eventos y demás entes peculiares. Se trataba de un caso concreto en el que se planteaba una liberación de recursos de la máquina en la cual se ejecutaba un programa en lenguaje C. A raíz de los interesantes comentarios y discusiones que surgieron, he decidido abrir un pequeño artículo sobre el tema, cuya fuente fundamental es Steve McConnell y su libro Code Complete 2.
Por qué no usar GOTO
Empecemos por los inconvenientes por dos razones: la primera es que el autor lo hace así en su libro, y la segunda es que me parece del todo apropiado ya que a cualquier programador que le preguntes sobre el asunto dirá, a bote pronto: ¡no a los GOTO!
- Según Dijkstra (uno de los padres de la computación moderna, por si algún despistado no sabe quién es), el uso de GOTO nos lleva irremediablemente a una peor calidad en el código, y una mayor dificultad en probar la correctitud del mismo.
- Indentación rota en el código, por su estilo. Es difícil estructurar de forma legible el código al utilizar GOTO. Al dificultar la legibilidad empeora, además, el mantenimiento del código.
- Romple las optimizaciones del compilador, al forzar los caminos a seguir.
- Es falso que el código con GOTO sea más pequeño o más rápido. Depende de cómo traduzca el compilador el código a lenguaje máquina, lo cual es desconocido para la mayoría de los mortales… Steve McConnell dedica un par de capítulos enteros en Code Complete 2 al “code tuning” y romper mitos sobre qué es más rápido y qué no: la conclusión es que si no se miden tiempos es una insensatez afirmar que un código es más rápido que otro.
- En la práctica, GOTO rompe el principio de que el código debería fluir de arriba hacia abajo. Incluso aunque al principio se usen cuidadosamente, al final se reproducen como termitas en una casa podrida.
Para acabar nuestros argumentos en contra del uso de GOTO, simplemente comentar que después de dos décadas parece que Dijkstra sigue teniendo razón y por eso muchos lenguajes de programación modernos no implementan el uso de GOTO. Una cita interesante:
Las etiquetas GOTO deberían ir alinadas a la izquierda con todas las letras en mayúsculas, y deberían incluir el nombre del programador, el número de teléfono de su domicilio y su número de la tarjeta de crédito bancaria.
Abdul Nizar.
Por qué sí usar GOTO
Malas noticias para los que llegaron hasta aquí pensando que tenían la solución a todos sus problemas: hay situaciones en las cuales el uso de GOTO es, digamos, aceptable (no me voy a atrever a decir recomendable).
- Si se usa cuidadosamente puede aportar ventajas. Muchos inconvenientes del uso de GOTO vienen por el uso indiscriminado de esta construcción.
- Puede eliminar duplicaciones de código. Las duplicaciones son problemáticas cuando sólo se modifica una de las copias. Además, el tamaño del ejecutable es así menor en espacio.
- Útil en operaciones que reservan recursos, hacen uso de esos recursos y después los liberan. Permite tener todo en un sitio y que no se olvide liberar alguno. Una buena alternativa a esta solución serían los bloques try-catch, siempre que el lenguaje de programación implemente tales construcciones.
- En algunos casos puede producir código más pequeño, más rápido.
- Centrarse en la descomposición, ese es el objetivo, no evitar GOTO. Soluciona el problema con la mejor herramienta disponible.
- Hay lenguajes modernos que incluyen GOTO: Visual Basic, C++, Ada.
Para terminar los argumentos a favor, señalamos que hay gente (Sheil) que no sostiene o dicho por Dijkstra y Schneiderman, aunque tampoco afirman que sea bueno utilizar GOTO indiscriminadamente.
Conclusiones
Por lo general no es bueno utilizar GOTO, salvo en aquellos casos en los que las ventajas sean cuantiosas. Los libros de texto habituales no ayudan porque siempre ponen ejemplos burdos y sencillos en los cuales salta a la vista que no debe utilizarse GOTO. Alternativas a GOTO son: if anidados, variables de estado y bloques try-catch.
En la mayoría de los lenguajes modernos, el 90% de los usos de GOTO pueden ser sustituídos perfectamente por otra cosa. Si aun así se decide optar por utilizar GOTO, es indispensable documentar tal uso en el código.
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Fuente:
Code Complete 2, Steve McConnell
Senderismo en región de Benavente (Zamora) (I) Enero 5, 2009
Posted by ravelus in Experiencias.2 comments
Estas navidades las he pasado, como todos los años, en Villaveza del Agua (Zamora), el pueblo de mi madre, un pueblecito de apenas un centenar de habitantes residentes todo el año. Aparte de tener unas navidades blancas por una copiosa nevada que cayó con fuerza durante la tarde-noche del pasado 26 de diciembre, me di unas cuantas vueltas por la comarca a pie, con ánimo de disfrutar de los bellos parajes de la región. Lo que aquí pretendo mostrar al aficionado al senderismo es un pequeño resumen de lo que se puede encontrar si le da por hacer una escapadita por allí. Para alojarse, tiene 2 casas rurales que son una delicia. Personalmente recomiendo ésta, que se alquila entera, está recién restaurada y me consta que es una auténtica maravilla, con televisión, calefacción, piscina y un porche precioso. Sólo tienen que visitar la web y ver las fotos. No he visto cosa igual. Existe también un Hostal en la misma carretera N-630, para bolsillos más pequeños. Aquí incluyo unas cuantas fotos del pueblo.

- Iglesia de Villaveza del Agua. Al fondo, mi casa
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Cómo llegar: Autovía del Noroeste A-6, Madrid-La Coruña en dirección La Coruña hasta los Paradores de Castrogonzalo. Después tomar la nacional N-630 Gijón-Sevilla, conocida como carretera de la Ruta de la Plata en dirección Zamora, durante unos 15 km. La denominación de Ruta de la Plata es porque sige la ruta que se construyó en la antiguedad por los pueblos que colonizaron la península ibérica y que cruzaba ésta de norte a sur, desde las minas hasta los puertos, donde los colonos llevaban plata y otros productos a sus respectivos países. Actualmente se utiliza como Camino de Santiago desde el sur de España.
Zonas: Vega del Río Esla y Monte de Villaveza del Agua y zonas limítrofes, pueblos de Villafáfila, Barcial del Barco, Santovenia del Esla, Bretó y Bretocino.
Tipo de terreno: llano, apenas algún repecho en el Monte encinar de Villaveza del Agua y en un pequeño monte a las afueras de Bretó.
Número de posibles rutas: 3.
Parajes: meseta, páramo castellano, encinares, bosques de olmo, ríos y vegas.

- Vista del pueblo desde la Vega del río Esla
Ruta 1: Por el Monte de encinas desde Villaveza del Agua hasta Villafáfila.
Tiempo aproximado a pie: 4h, ida y vuelta incl., sin contar el tiempo que pasemos en los miradores de las Lagunas de Villafáfila.
Dificultad del terreno: baja. Terreno llano.
Equipo recomendado: Agua, ropa adecuada según el tiempo que haga. El camino está asfaltado, aunque muy deteriorado, pero para ir a pie no hay problema. Debido a la duración del recorrido, es recomendable llevar comida para descansar en Villafáfila. No olvidar bolsas para recoger los desperdicios y tirarlos en zonas habilitadas para ello.
Medios: bici, pie, coche. Con el coche ojo a los baches, que la carretera está en pésimo estado.
Fauna y flora: Jabalíes, zorros, liebres, perdices, codornices, águilas, culebras, avutardas, patos, grajos. Encinas, tomillo y otros tipos de matojo. Campos labrados de cereal.
El camino parte desde Villaveza del Agua en dirección de la que se conoce como carretera de Villafáfila, que comienza en una cuesta y en su parte más alta la carretera está cruzada por un sendero que nos llevará a la izquierda a Barcial del Barco (desde este punto se puede visualizar el silo de grano que hay en el pueblo, un edificio blanco y alto) y a la derecha a Santovenia del Esla.

- Silo de grano en Barcial del Barco, un día de niebla. Es importante recordar el edifico para orientarse.
Siguiendo por la carretera llegaremos a una vía ferroviaria que ya no se encuentra en uso en la actualidad, pero que en el pasado constituyó el medio más común y que más vida dio a estos pueblos. Puede seguirse un sendero que corre al lado de la vía en dirección Barcial del Barco durante unos centenares de metros. A la derecha el camino se corta.
Continuando por la carretera, escasamente transitada, llegaremos al monte de Villaveza. Aunque existen senderos que permiten recorrerlo no es conveniente introducirse demasiado en la espesura bajo riesgo de perderse, a no ser que se conozca la zona, se tengan buenas habilidades de orientación o seamos unos avanzados senderistas. A pesar de ello merece la pena dar una pequeña vuelta por su interior. Hay que tener precaución con las temporadas de caza, en los jueves y domingos, ya que la espesura del bosque puede que nos haga correr peligro de recibir una bala perdida.
Seguiremos por la carretera, que sin pérdida alguna nos llevará a Villafáfila tras un recorrido de unos 8km. en llano. En este pueblo podremos visitar las conocidas lagunas salinas de Villafáfila, desde miradores acondicionados para ello. Estas lagunas son el hogar de avutardas y patos, entre otras especies.
Es curioso el viaje de los patos diariamente, ya que por el día viajan desde las lagunas hacia el río Esla, que está al otro extremo del pueblo de Villaveza del Agua, y cuando anochece vuelven a las lagunas para pernoctar.
Finalmente, señalar que la ruta es cómoda de realizar, prácticamente llana y con buenas vistas al horizonte.
Otro día continuaremos con las otras dos rutas.
Hace unas semanas logré conseguir los documentales de Zeitgeist y su secuela, Zeitgeist Addendum, en inglés subtitulados al español. Después de unas cuatro horas de documental (dos horas por parte) y de una sensación de congoja profunda, mezclado con retortijones de estómago y náuseas (sin duda cené algo en mal estado), sometí el asunto a una seria crítica. Al fin y al cabo, el último y fundamental propósito del documental es despertar el sentido crítico del ser humano, un órgano que se ha ido atrofiando con los años y que se encuentra donde de forma eufemísticamente se conoce como el final de la espalda, entre la primera vértebra y el fémur, pero por detrás.
