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Chopin fue antes músico que compositor Octubre 24, 2008

Posted by ravelus in Cultura, Experiencias, Informática.
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Frédéric ChopinMe encontraba anoche escuchando una de las obras maestras de Frédéric Chopin (1810-1849), concretamente escogí el Nocturno Nº2 en Mi bemol mayor (Op.9/2, Andante), una obra conocidísima, y durante los 4′33 minutos que dura el movimiento cerré los ojos y me sumergí en la delicadeza de las notas de piano que sonaban en el compact-disc.

Esto me transportó a un escenario de armonía, paz interior, tranquilidad. Después abrí los ojos y percibí el distinto color de las notas que sonaban, unas veces las teclas del piano eran presionadas con fuerza y energía, otras veces con delicadeza, acariciando la melodía. Pensé en la maestría del pianista, en el sentimiento que pone al sentir la música.

Pensé lo que nos dijeron una vez en clase de música: un gran compositor adquiere tal maestría en el arte de la música, y de ahí llamarles Maestros, que con sólo ver un pentagrama oye la música en su cabeza, con todo lujo de detalles. Sienten la música, ven la música, la perciben hasta un nivel en el cual el resto de los mortales jamás seremos capaces de alcanzar jamás. Del mismo modo en el que Jean-Baptiste Grenouille percibía los aromas en la genial novela El Perfume (Patrick Süskind).

Y entonces, sólo entonces comprendí que para que un compositor lograra tal soltura, tal maestría en el conocimiento de la música, primero debía haber aprendido a tocar un buen número de instrumentos. Primero debió tocar el piano como el que anoche escuchaba en el Nocturno de Chopin, el violín, y posiblemente unos cuantos más.

Enseguida encontré el paralelismo con el desarrollo de software: el maestro sería el gestor de proyectos; el aprendiz o músico sería el programador. Un ingeniero de software no puede alcanzar la maestría de un gran gestor de proyectos (y destaco lo de gran porque en el software, como en la música, hay de todo) si antes no ha adquirido la habilidad de “tocar” programas con sus dedos, sentir la magia del código. Sólo cuando ha adquirido tal habilidad, y va escalando posiciones en el desarrollo (diseñador, analista), entonces será capaz de, con sólo ver la descripción de un problema, vislumbrar los detalles de la solución, encajando piezas como en Minority Report, de Philip K. Dick. Será capaz de, viendo un código, un diagrama, una descripción funcional, montar la solución en su cabeza. Tal es la maestría del buen gestor que es capaz de alcanzar niveles cognoscitivos de entendimiento superiores a los de cualquier ser humano. Pero antes de eso, fue músico, fue programador.